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La universidad de Salamanca y la legitimación del alzamiento nacional


Durante los primeros meses de la Guerra Civil, la ciudad de Salamanca se convirtió en uno de los centros políticos más importantes de la España nacional. El 21 de septiembre de 1936, en una finca llamada Los Campos del Hospicio, propiedad del ganadero Antonio Pérez Tabernero, el general Franco fue designado, por los militares allí reunidos, jefe de la Junta de Defensa Nacional o Generalísimo. (1)

Cinco días después, el 26 de septiembre, el Claustro universitario aprobó por unanimidad el " Mensaje de la Universidad de Salamanca a las Academias y Universidades del mundo acerca de la guerra civil española". (2)

También, a finales de ese mes de septiembre, el obispo de Salamanca, el catalán Enrique Pla y Deniel, redactó la famosa pastoral " Las dos ciudades", el texto fue apareciendo por entregas en la prensa local a partir del 11 de octubre. Su autor profundizaba en la noción de Cruzada aplicada a la sublevación militar contra la República. Por esta y otras razones, al poco de acabar la guerra sería espléndidamente recompensado (3).

El 1 de octubre de 1936, el general Franco fue investido como Jefe de la Junta Nacional o Generalísimo en la ciudad de Burgos. La Junta Nacional continuó residiendo en esa ciudad, sin embargo, el general Franco se trasladó a Salamanca donde permaneció hasta primeros de julio de 1937, fecha en la que regresó a Burgos.  Durante su estancia en Salamanca, el obispo Pla y Deniel le cedió el Palacio Episcopal para que residiese allí y estableciese su cuartel general. (En el jardín del Palacio se construyó un bunker por ingenieros alemanes). (4)

El Mensaje de la Universidad de Salamanca dirigido a las Academias y Universidades del mundo acerca de la guerra civil española, fue aprobado unánimemente por el Claustro universitario el 26 de septiembre de 1936 y se publicó en la prensa local el 8 de octubre. El contenido del " Mensaje " fue redactado por el canonista Teodoro Andrés Marcos y por José María Ramos Loscertales, Catedrático de Historia de España y Decano de la Facultad de Filosofía y Letras.

La intención del texto era " poner en conocimiento de nuestros compañeros en el cultivo de la ciencia la dolorosa relación de hechos que antecede, solicitando una expresión de solidaridad, referidos estrictamente al orden de los valores, en relación con el espíritu del documento ". El escrito informaba" del choque tremendo producido sobre el suelo español al defenderse nuestra civilización cristiana de Occidente, constructora de Europa, de un ideario oriental aniquilador ".

El " Mensaje de la Universidad de Salamanca " estaba firmado por el rector de la Universidad, Miguel de Unamuno, por el vicerrector, Esteban Madruga Jiménez, Catedrático de Derecho Civil y por las siguientes personas: Arturo Núñez García, José María Ramos Loscertales, Francisco Maldonado de Guevara, Manuel García Blanco, Ramón Bermejo Mesa, De Juan; Antonio García Boiza, García Rodríguez Villaamil, Andrés García Tejado, López Jiménez, Serrano, Teodoro Andrés Marcos, Nicolás Rodriguez Aniceto, Peña Mantecón, Sánchez Tejerina, Wenceslao González Oliveros, González Calzada, Román Retuerto, y Mariano Sesé y Arcochacena.

Entre los firmantes encontramos a dos catedráticos falangistas que fueron miembros del Tribunal especial para la represión de la masonería y el comunismo. Se trata del catedrático de Derecho Penal Isaías Sánchez Tejerina y del catedrático de Derecho Natural y del Filosofía del Derecho Wenceslao González Oliveros.

Cuatro días después de la publicación de este documento, el 12 de octubre, tuvo lugar en el Paraninfo de la Universidad el conocido incidente entre Miguel de Unamuno y el general José Millán Astray. Este acontecimiento hizo que dos días después , el 14 de octubre, el Claustro universitario se reuniese para separar a Miguel de  Unamuno del cargo de rector y expulsarle de la cátedra. 


Don Francisco Blanco Prieto en su obra " Unamuno y la Guerra Civil ", nos relata con detalle lo que ocurrió ese día  en el Claustro donde, antes de la votación,  hubo un intenso debate en el que el Sr. Real de la Riva manifestó que << la Universidad debe expresar claramente su colaboración y adhesión al Glorioso Movimiento Nacional, pues parece que las gentes, no se muestran muy conformes con el proceder de los intelectuales>>. Seguidamente, el catedrático de Derecho Penal, Isaías Sánchez Tejerina expuso con claridad y concisión la proposición que aprobó el Claustro por unanimidad : "El Claustro de la Universidad de Salamanca, al retirar por unanimidad la confianza a su actual Rector, considera el cargo como vacante; y usando de su facultad de presentar a las autoridades académicas, propone al Alto Mando para el cargo de Rector de esta Universidad, al catedrático Don Esteban Madruga Jiménez ".(5) 


El 22 de octubre de 1936, la Junta de Defensa Nacional mediante el Decreto número 36, firmado por Francisco Franco, dispuso que " cese en el cargo de Rector de la Universidad de Salamanca D. Miguel de Unamuno y Jugo. Ese mismo día, "el antiguo rector de la Universidad de Granada, el brillante arabista de treinta y dos años Salvador Vila Hernández, íntimo amigo de Unamuno, fue fusilado en Granada. Su mujer Gerda Leimdörfer, alemana y judía, había sido detenida junto a su marido en Salamanca y trasladada junto a él a Granada. La intervención de Manuel de Falla logró salvar la vida de Gerda, después de ser bautizada por la fuerza. A sus padres, refugiados judíos, los deportaron a la Alemania nazi. (6) 

El profesor de Historia del Derecho de la Universidad de Salamanca, Don Javier Infante Miguel-Motta, en su libro " Por el Imperio hacia Dios bajo el mando del Caudillo: Profesores de la Facultad de Derecho de la Universidad de Salamanca durante el primer franquismo ", nos informa que hubo un segundo pronunciamiento, que ha trascendido menos, emanado de una asamblea de rectores universitarios de la zona franquista, celebrada en Salamanca en junio de 1937, que renovó la fidelidad al Caudillo como defensor de la civilización cristiana al mismo tiempo que ensalzaba " la noble, caballeresca y valiente actitud del Ejército " frente a " la labor destructora de los enemigos de la verdadera España " (7). A esta reunión acudieron los rectores de las de Salamanca, Valladolid, Zaragoza, Sevilla, Granada y Santiago, con la conformidad de las de Oviedo y La Laguna (8)

Según Infante Miguel-Motta :" la Universidad se volcó con los facciosos con generosidad obligada pero digna de mejor causa : a su disposición se pusieron desde médicos e instrumental hasta laboratorios facultativos, el antiguo y venerable edificio histórico fue invadido por variopintas oficinas del cuartel general Franco ", " El palacio de Anaya alojó durante toda la guerra a los servicios de prensa y propaganda a cuyo frente estaba el culto general Millán Astray " y " Por lo que se refiere en concreto a la Facultad de Derecho , se convirtió junto con la iglesia salmantina en una auténtica fábrica de ideas para los facciosos y buena parte de sus profesores en justificadores del pronunciamiento ". 

También nos relata Infante Miguel-Motta que " durante los años de guerra se celebraron en la Universidad multitud de conferencias, cursillos de iniciación y cursos abreviados que- bajo capa de enaltecer a Menéndez Pelayo, enseñar idiomas ( naturalmente, alemán e italiano ) o formar a maestros ( cuando muchos de ellos estaban siendo asesinados simplemente por ser republicanos )- pretendían en realidad fomentar el ardor guerrero en sede universitaria ".v" Algunos años después de finalizada la guerra, en junio de 1948, el Claustro de la Universidad salmantina acordará premiar al Caudillo con la concesión del doctorado honoris causa. La investidura tuvo lugar algunos años después, exactamente el 8 de mayo de 1954 " (9).

Como hemos señalado anteriormente, el catedrático de Derecho Penal Isaías Sánchez Tejerina fue uno de los firmantes del Mensaje de la Universidad de Salamanca a las Universidades y Academias del Mundo acerca de la guerra civil española. Sánchez Tejerina consiguió por oposición, el 23 de abril de 1923, la Cátedra de Derecho penal en Oviedo. En esta ciudad, en octubre de 1934, durante la solemne apertura del curso académico de 1934-35 de la Universidad de Oviedo, leyó un discurso titulado " Los delitos religiosos en España ", mostrándose partidario del " restablecimiento temporal de la Inquisición". (10)

Llegó a Salamanca en marzo de 1936, permaneciendo en la ciudad durante toda la guerra. Desde el primer momento dio todo su apoyo ideológico al Alzamiento Nacional. El 1 de septiembre de 1936, durante una intervención radiofónica, manifestó que " para luchar contra los enemigos de hoy, masones, separatistas y marxistas hace falta otra inquisición " (11). En noviembre de 1936 fue nombrado miembro de la Comisión "A" para la depuración del profesorado universitario. En 1937 publicó su libro-manual, titulado “Derecho penal español. Parte general. Parte especial2, en el que se manifiesta, claramente, a favor de la pena de muerte.

El 4 de junio de 1940, un Decreto firmado por Francisco Franco designó a las cinco personas que debían formar parte del primer Tribunal Especial para la represión de la masonería y el comunismo. Una de esas personas fue el letrado Isaías Sánchez Tejerina.

Ese mismo año, en la solemne apertura del curso 1940-41 de la Universidad de Salamanca, a Isaías Sánchez Tejerina le correspondió el honor de pronunciar la " Oración Inaugural". (12)  Comenzó su discurso abordando un problema que, en su opinión, no había sido estudiado aún y que merece la atención de los penalistas. Se trata del estudio técnico-jurídico-penal del Alzamiento Nacional. La tesis doctrinal que mantiene Sánchez Tejerina es que " El Alzamiento Nacional Español, comenzó siendo un caso magnífico de legítima defensa ", y razona la tesis enunciada, mediante el examen del problema de la legítima defensa individual según el Derecho Penal y sus modernas concepciones, tratando con ello de justificar o exculpar, de alguna forma, aquella actividad en apariencia criminosa. Para Sánchez Tejerina, la teoría que declara lícita la defensa, es la única doctrina verdadera establecida y aceptada sobre esta cuestión, tanto por los penalistas clásicos y neo-clásicos, como por los positivistas críticos y eclécticos. Para él, la legítima defensa es un derecho que no exige largos razonamientos por tratarse de un " sagrado derecho " Para ello se basa en los fundamentos jurídicos del padre Jerónimo Montes en su obra " Derecho Penal Español ", así como en los del maestro de Pisa, Francesco Carrara. Según Isaías Sánchez Tejerina, El Movimiento Nacional significó la defensa de las personas y derechos de los ciudadanos españoles. Para él, los medios empleados para repeler las agresiones y evitar otras, fueron " los racionalmente necesarios ". Afirmó que la reacción defensiva con armas fue inevitable, ya que " la severa matrona representativa de la Justicia se había convertido en una miserable ramera ". 

Afirma que los medios empleados fueron los adecuados y proporcionados a las agresiones, manifestando que " el temor a ser arrollados y vencidos, hizo que en los primeros momentos se eliminase a algunas personas sin las formalidades legales, y , tal vez, incurriendo en equivocaciones lamentables ". Añade a continuación que " estos excesos habrá que imputárselos a los provocadores de la guerra, a los causantes de una situación tal de apuro y urgencia, que no permitía discernir con calma los medios adecuados, ni la necesidad de la defensa en casos aislados ".

Según su opinión hay que tener en cuenta que " hubo falta de provocación por parte de la España Nacional ", y que se exige, para que la legítima defensa sea completa, la falta de provocación suficiente por parte del que se defiende. Continúa diciendo que fueron los malos españoles " extranjerizantes, antipatriotas y masones " los que a toda costa quisieron la lucha, y que planteada ésta, la defensa legítima justificó plenamente la reacción defensiva, dura y sangrienta de los primeros momentos.

Justifica " los posibles excesos en la defensa " recurriendo a dos grandes penalistas italianos: Impallomeni y Carrara. Sobre ellos fundamenta su argumentación para decir que," en tales casos no existe delito", pues en el caso de una precipitación producida por el terror, " se elimina toda imputación mediante la fórmula del impulso del miedo ".

Isaías Sánchez Tejerina finalizó la " Oración Inaugural " diciendo que, hoy sólo nos resta pedir por todos los que sufren, y que Dios quiera hacer fructífera la sangre vertida: que de ella nazcan el amor al prójimo y el cumplimiento del deber.   

(1) Preston, Paul. Franco “Caudillo de España”, Barcelona, Grijalbo, 1993, pp.228 y ss., 236-237, 240, 285- 286, 320 y ss., y 353

(2)  Son varios los libros que han tratado la relación que tuvo la Universidad de Salamanca con el Alzamiento Nacional: Fuetes Labrador, Antonio, Sampedro, Mª de los Ángeles, Carrionero, Florencia, Velasco, Mª Jesús: << Apoyo institucional en un centro de poder: La Universidad de Salamanca durante la Guerra Civil. Un modelo de comportamiento >>. Carreras Ares, Juan José y Ruiz Carnicer, Miguel Ángel (eds) << La Universidad española bajo el régimen de Franco. Actas del congreso celebrado en Zaragoza 8-11 nov. 1989, Zaragoza, Instituto Fernando el Católico, 1991.Hernández Díaz, Jose Mª, << La Universidad de Salamanca en la Posguerra (1939-1945), en Aulas y Saberes; y << Legitimación internacional del régimen de Franco en la Universidad de Salamanca (1936-1953).

(3-4 Infante Miguel-Motta, Javier." Por el Imperio hacia Dios bajo el mando del Caudillo: Profesores de la Facultad de Derecho de Salamanca durante el primer franquismo" El obispo Pla y Deniel , había llegado a la diócesis salmantina en enero de 1935, cuando dejó el Palacio episcopal al general Franco se trasladó al vecino seminario diocesano de San Carlos, instalado en el antiguo Colegio Imperial de la Compañía de Jesús, no sin dejar al Caudillo y a su familia a su secretario, el P. Bulart, como capellán, cargo en el que continuaría muchos años. En cuanto a los premios que le fueron otorgados, ascendió a la sede primada de Toledo en octubre de 1941 y al cardenalato en febrero de 1946. Es considerado “auténtico artífice”, más que probablemente con alguna ayuda de Franco, de la creación de la Universidad Pontificia de Salamanca el 25 de septiembre de 1940 mediante decreto de Pío XII, invocando una muy discutible restauración de los estudios de teología y Derecho canónico. "(Pág 2)

(5) Blanco Prieto,Francisco. Unamuno y la Guerra Civil. ISSN 0210-749X. (págs 45-46).

(6) Preston,Paul. El holocausto español. Odio y exterminio en la Guerra Civil y después (2013) (págs 249-250).

(7) Infante Miguel-Motta, Javier." Por el Imperio hacia Dios bajo el mando del Caudillo: Profesores de la Facultad de Derecho de Salamanca durante el primer franquismo". Pág.5.

(8) Pérez Delgado, 1989, p. 313. Referencia a este acto en LGR, 11-VI-1937, " La Universidad con Franco. Mensaje de la Universidad "

(9) Infante Miguel-Motta, Javier." Por el Imperio hacia Dios bajo el mando del Caudillo: Profesores de la Facultad de Derecho de Salamanca durante el primer franquismo" (Pag.5,6 y 7).

(10) Sánchez Tejerina, Isaías. Los delitos religiosos en España. Discurso leído en la solemne apertura del Curso Académico de 1934-35 en la Universidad de Oviedo. Publicado por Oviedo. Imprenta Viuda de Flórez 1934.

(11) " Alocución leída ante el micrófono de la Emisora local por el catedrático de la Universidad señor Sánchez Tejerina. La antigua y la nueva Inquisición española ". Ibidem, 1-IX-a936. Infante Miguel-Motta J. " Por el Imperio hacia Dios bajo el mando del Caudillo: Profesores de la Facultad de Derecho de Salamanca durante el primer franquismo " (pág. 90).

(12) Sánchez Tejerina, Isaías (1940) Oración inaugural del curso 1940-1941 en la Universidad de Salamanca. [El Alzamiento Nacional español comenzó siendo un caso magnífico de legítima defensa]. Salamanca: Imprenta y Librería Hijos de Francisco Núñez. El texto consultado está en la BNE).

Es Licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad de Valladolid. DEA en Farmacología por la Universidad de Valladolid. Médico. Actualmente Doctorando en Historia Contemporánea en la Universidad de Extremadura. Coautor junto con Victor Berástegui y Juan Antonio Sheppard del libro "Masonería. Todo lo que siempre has querido saber sobre esta Institución" ( Editatum ). 2019. Ha presidido la Gran Logia General de España y el Supremo Consejo de España.