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El inicio del socialismo en Eibar

En este trabajo estudiamos el inicio de uno de los socialismos más activos y con una personalidad propia dentro de la extensa historia del PSOE. Estamos hablando de Eibar. Analizamos sus comienzos hasta los años veinte.

A finales del siglo XIX, la localidad donostiarra de Éibar era un centro industrial de primera magnitud (armas), con una rica historia gremial y fabril desde antes de la Revolución Industrial. Estamos hablando, por tanto, de un lugar donde muy pronto se desarrolló el movimiento obrero, no sólo por la industrialización en sí, sino también porque existía una rica tradición de solidaridad entre los trabajadores de los gremios, en una suerte de primera conciencia de clase muy acusada. En este sentido, Eibar ya se había destacado por no abrazar la causa carlista en su momento, decantándose acusadamente por el liberalismo.

La Agrupación Socialista de Eibar se fundó en 1897, unos años después que se crearan las de Donosti y Tolosa. En este primer socialismo destacó la figura de Aquilino Amuátegui Acha (1877-1913). Ingresaría en la Agrupación al poco de crearse. Su compromiso socialista provocó que fuera despedido de la fábrica donde trabajaba, y que emigrara a América, aunque regresaría muy pronto. En 1909 participó activamente en la creación de la Casa del Pueblo de Eibar, y se vinculó a las cooperativas creadas en su seno. En 1909 sería elegido concejal, cargo que desempeñó hasta su fallecimiento. Fue un infatigable luchador en la Huelga General de 1917.

Los socialistas de Eibar se pusieron a trabajar muy pronto para adquirir un gran protagonismo en el movimiento obrero de la localidad. En 1901 sacaron un órgano de prensa, “¡Adelante!”, un título muy propio de otras publicaciones periódicas socialistas dentro y fuera de España. Esta publicación llegó a ser dirigida por Tomás Meabe. En las elecciones municipales de 1903 los socialistas consiguieron representación en el Ayuntamiento.

El movimiento obrero de Eibar posee características específicas que no comparte con otros socialismos vascos y españoles, y que intentaremos estudiar brevemente. La tradición igualitaria en Eibar desde el Antiguo Régimen hizo muy fuertes a los obreros, pero también es verdad que las relaciones con los patronos no eran muy malas, en una suerte de acuerdo o consenso para defender la industria local, sin olvidar que existía un altísimo porcentaje de obreros autónomos. Por otro lado, las dos organizaciones socialistas tenían una gran afiliación, y eso permitió para canalizar los conflictos a través de la negociación evitando el radicalismo, siguiendo el principio de que la huelga siempre era el último recurso a emplear, principio básico de la UGT.

Pero el socialismo de Eibar tuvo más características propias, como la idiomática. Los socialistas en esta Villa siempre fueron defensores del euskera, que era empleado activamente en la vida de la Agrupación. Esto tiene que ver con la cuestión del nacionalismo vasco. Al no ser potente hasta el comienzo de la segunda década del siglo XX, el socialismo guipuzcoano no desarrolló el enfrentamiento frontal socialista con el PNV que se produjo en Bizkaia. No es que los socialistas guipuzcoanos fueran nacionalistas, pero sí eran muy sensibles a la realidad vasca. Hay que destacar, en este sentido, la importancia de la personalidad de Toribio Echevarría Ibarbia, que merece una atención especial. Echevarría nació en Éibar en 1887. Siendo un niño se puso a trabajar ayudando a su padre que era grabador de armería, pero sin dejar de ir a clase y a la Academia de Dibujo, fundamental si se quería trabajar en la industria de la armería en el área de decoración. Al morir su padre entró a trabajar en una fábrica de escopetas, y comenzó a desarrollar su compromiso sindical en el Centro Obrero, donde aprovechó para formarse. Fue miembro de las Juventudes Socialistas de Eibar cuando se constituyeron, e ingresó en la Agrupación Socialista y en la UGT, siendo uno de los creadores de la Casa del Pueblo. Colaboró en “Vida Socialista”, “El Socialista”, e impartió conferencias, destacando la que sería publicada en 1911, “Fundamentos Científicos del Socialismo”. Echevarría sería llamado a tener un gran protagonismo en el socialismo vasco y español en los años veinte, en la Segunda República y en la guerra. En Eibar no podemos dejar de aludir a su participación en la creación de la cooperativa Alfa en 1920, la primera cooperativa industrial moderna de toda España, y tan vinculada a la UGT. Echevarría sería su gerente.

En relación al papel de Toribio Echevarría en la peculiar relación del socialismo de Eibar con la realidad vasca, tenemos que aludir al informe que presentó a la Diputación Foral de Guipúzcoa y a una conferencia sobre el “problema vasco”. Toribio defendió el federalismo, algo novedoso en la filosofía política del PSOE. Además, fue una autoridad en el euskera que se habla en la zona, lo que le valió ser nombrado académico de la Academia de la Lengua Vasca. Toribio Echevarría fue un intelectual autodidacta que también escribió sobre el socialismo de Eibar. En esta línea estaría el propio Amuátegui, que empleaba el euskera en los mítines, y siempre defendió que el socialismo en el País Vasco debía vincularse más con los vascos y acercarse al mundo rural. Cuando en 1910 el nacionalismo vasco comenzó a adquirir importancia en Guipúzcoa, los socialistas optaron por una política distinta a la de sus correligionarios vizcaínos de enfrentamiento frontal, intentando conciliar posturas. En el socialismo de Eibar caló la postura federalista de Echevarría, defendida también con brío por José Medinabeitia, que llegó a afirmar en “La Lucha de Clases”, la existencia de la nación vasca, y que sería deseable crear la Federación de Nacionalidades Ibéricas. Fue rotundamente contestado por los socialistas vizcaínos, especialmente por Felipe Carretero, que recordó que nacionalismo y socialismo eran radicalmente incompatibles. Echevarría publicó en 1918, fecha significativa al terminar la Gran Guerra, un folleto titulado “La Liga de Naciones y el problema vasco”, influido por las ideas del presidente Wilson.

Por fin, interesa observar la peculiar relación entre el socialismo de Eibar y el republicanismo, distinguiéndose también del resto del socialismo vasco y español. El propio Toribio Echevarría explicó que las relaciones entre republicanos y socialistas fue bastante buena, algo que no ocurría en el resto de España, ya que el PSOE acusaba a los republicanos de burgueses, tardándose mucho tiempo en que se produjera un acercamiento, que no se dio hasta después de la Semana Trágica con la Conjunción Republicano-Socialista, y aún así nunca sería fluida. En Eibar concurrieron juntos a las elecciones municipales de 1909.

Para acercarse a la historia que aquí hemos resumido es conveniente consultar la obra de Jesús Eguiguren, El socialismo y la izquierda vasca, 1886-1914. Podemos también consultar la página web del PSE-EE Eibar, así como el documento que los socialistas vascos tienen en la red sobre la Historia del socialismo vasco. Por supuesto, es obligada la visita al Diccionario Biográfico del Socialismo Español a la hora de conocer las vidas de los socialistas mencionados.