Violencia o política, sin peros que valgan
Podría parecer descabellado trazar cualquier paralelismo entre lo que ocurrió hace un año en Whasington y la violenta entrada en un pleno consistorial del ayuntamiento de Lorca. Después de todo, Trump espoleó a sus huestes para impedir que se reconociera su derrota electoral y el asalto al Capitolio se saldó con algunas víctimas mortales. Mientras que quienes vociferaron lamentables consignas amenazantes tras desbordar a las fuerzas del orden, laceraron sobre todo su propia imagen.
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