La anglosfera y su declive
Por anglosfera se entiende área de influencia mundial, geopolítica e ideológica, de Inglaterra y Estados Unidos. Incluye también a Canadá, Australia y Nueva Zelanda, países -ricos- de la llamada Commonwealth, comunidad de excolonias del Imperio británico. Las colonias pobres, todo el Caribe anglófono, malviven y languidecen fuera de la Historia: la tóxica herencia colonial las sepultó fuera de combate y no han conseguido levantar cabeza desde entonces; que se lo pregunten, por ejemplo, a los jamaicanos. Durante todo el siglo XIX y muy entrado el XX, la anglosfera pudo atribuirse el control geopolítico e ideológico de gran parte del mundo, mediante su dominio de los mares y océanos, así como por el imperio ideológico sobre buena parte de las conciencias mundiales, dado por su capacidad de dictar e imponer militarmente modelos políticos, estilos de vida, hábitos de consumo y cánones estéticos, incluso morales. Pero tal predominio llega ahora a su fin: Estados Unidos asume a cara de perro su propio declinar, la caída de su influencia mundial y con ella arrastra a la anglosfera hacia su inexorable consunción. No es cosa del acceso a la Casa Blanca de un presidente más o menos atrabiliario. No. Se trata de un fenómeno estudiado por la Ciencia Política que sobreviene cuando se cortocircuitan las relaciones entre un Gobierno y su correspondiente Estado. Los Gobiernos pasan pero los Estados están obligados a sobrevivir, a no ser que un excéntrico millonario se proponga desmantelarlo, olvidando el carácter efímero y contingente de las actividades gubernamentales, como es el caso de Elon Musk, firmante de su propia sentencia de muerte política.
- Publicado en Opinión