Vamos a ver. Mi candidato era Eduardo Madina, como admirador que soy del gran Alfredo Pérez Rubalcaba. En su día la candidatura de Pedro Sánchez fue utilizada para facilitar el desembarco de Susana Díaz. Sin embargo, me conquistó que, tras verse defenestrado por la cúpula de su partido, Sánchez volviese a ser secretario general con el apoyo de la militancia. Rivera e Iglesias pretendieron sobrepasarlo y ambos han desaparecido del escenario. A nuestro actual presidente de gobierno se le ha dado por finiquitado muchas veces, pero siempre ha sabido navegar contra corriente y hacer frente a enormes adversidades. Le tocó gestionar una pandemia y apaciguar situaciones muy conflictivas, además de bregar con una oposición interna dentro del propio gobierno. También se las ingenió para conseguir apoyos muy complicados para su investidura.