(Entre el pacto de silencio, los contenciosos y la desconfianza)
Las expectativas abiertas por el propio ministerio de exteriores con la reunión de alto nivel con el gobierno de Marruecos han resultado fallidas, y no solo con el desplante del rey de Mohamed VI y con el añadido inesperado de la ausencia del presidente de la patronal española, sino con la falta de la parte de UP del gobierno y sobre todo por el magro resultado de unos acuerdos con más retorica diplomática que avances concretos en los asuntos bilaterales más relevantes. Buena muestra de ello es que casi un año después del cambio de posicion del presidente del gobierno sobre el Sáhara las aduanas sigan cerradas, tanto la de Melilla como la que se ha comprometido a abrir en la ciudad autónoma de Ceuta, y aunque se esperaba que fueran similares a la que existió en Melilla durante siglo y medio, sin embargo las últimas informaciones hacen tener un tipo de aduanas 'sui generis' con paso restringido de productos bajo el eufemismo de aduanas regionales.