Orgía capitalista
Ramón Tamames, impertérrito, lanzaba elogios al imperio español y a Hernán Cortés, y, emulando a una soflama marxista, gritaba “¡Hispanos del mundo, uníos!”. Un varón de 22 años defendía la supresión de los impuestos. Otro, la des-dotación de recursos a la sanidad. Algunos otros abogaban por la reducción mínima del Estado. Todo para el mercado. Todo esto, y más, en un foro económico en Madrid en el que el cartel de ponentes centrales eran Esperanza Aguirre, Javier Milei, Iker Jiménez y Albert Rivera. Lo mejor de cada casa. Y con el prontuario de Hayek bajo el brazo: frases grandilocuentes, como las que se recogen en el Camino de servidumbre del austríaco, un libro publicado en 1944 como respuesta a la Teoría General de Keynes. Pero con un contenido vacío, solo especificado en eso que ya forma parte de la base programática de todas las derechas, independientemente de dónde sean: menos impuestos, menos servicios públicos, menos Estado en definitiva.
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