Todas las miradas se dirigen hacia Ucrania. Hoy se encuentra en el vórtice de una tormenta geopolítica de alcance inusitado. Lo que está sucediendo puertas adentro y en torno de este país eslavo y ex soviético, pareciera haber removido las placas tectónicas sobre las que se asienta la estabilidad mundial. Rusia se muestra en ascuas por la presión de la OTAN para meterse en Ucrania, vecino meridional de la Federación Rusa. Hay movimientos de tropas a uno y otro lado de la frontera común. Sobre el área planea la sombra de una guerra de alcance insospechado, solo posible en caso de que no prosperasen las negociaciones, hoy afortunadamente, en marcha. Hay animus negotiandi, propósito de negociar, como lo prueban propuestas rusas y estadounidenses, recién conocidas, que figuran encima de la mesa. Pero la complejidad de la contienda es enorme. Adentrarse en una charada como la que implica la actual crisis en ese país de la Europa oriental invita a una pequeña expedición hacia la Historia, donde suelen hallarse hondas raíces de los grandes conflictos.