Desde el uso y consumo de azúcar en la Antigüedad, en lugares de India y China, está presenta la caña de azúcar y la remolacha de gran aporte para los alimentos, en expansión por Próximo Oriente, la cuenca mediterránea, península Ibérica y a las Américas. Los árabes la propagaron por Asia Menor, Europa oriental y la trajeron aquí hacia el siglo IX. Se encuentran ya en el siglo XI plantaciones de caña de azúcar en zonas húmedas y acequias del litoral levantino y andaluz. El cultivo de la caña de azúcar fue llevado por los españoles a partir de 1493, cuando se levantan las primeras plantaciones en Santo Domingo. Los métodos de obtención, conocidos como moliendas consistían en un sistema de comprensión de la caña con unos cilindros de hierro, también denominados ingenios. El procedimiento era complejo y pautado: desde la molienda de la caña, el prensado y clarificación de los jugos, la eliminación de impurezas, cristalización, purgado y producto depurado y muchas tareas más que no podemos detallar ahora para no extendernos demasiado.