La situación más destacable que precedió la Batalla de Qadesh1, es la creciente rivalidad entre las dos grandes potencias de la época, el ejército egipcio y el ejército hitita. Esta pugna fue propia de la mayoría de los reinos que se estudia en la historia, pero este caso es particular, debido al afán, que llevó al reino hitita a cometer ciertas infracciones que lideraron enfrentamientos mayores. Debido a esta competencia de poder, los hititas comenzaron a cernirse sobre los egipcios, dominando varias ciudades sirias que pertenecían al imperio egipcio durante el reinado del faraón Sethi I (padre de Ramsés). El rey de Hatti, llamado Muwatalli, acabó por conquistar la ciudad de Qadesh, para hacer de ella un punto estratégico-militar y realizar sus próximos planes en Siria. Pero no fue hasta el año 1274 a.C, cuando esta batalla se libró por las fuerzas militares del faraón Ramsés II que contó con cerca de 20.000 hombres que divididos representaban a cuatro dioses: Amón, Ra, Ptah y Set y Muwatalli, que aún continuaba en el poder y contaba con un efectivo de 27.000 guerreros (frutos de alianzas Siria y Anatolia).