Virginia Woolf. “Al faro”. Y yo.
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Cultura
Mi enamoramiento con la obra de Virginia Woolf, data de mi juventud. Bueno, para ser exactos, de mis 44 años. Pero hoy, a los casi 80, las personas cuarentonas, me parecen unas jovencitas. El 24 de octubre de 1986, un día en que la sesión del Congreso de los Diputados, había terminado extrañamente pronto, volvía a mi apartamento en Martín de los Heros, a pie por la Gran Vía. Cuando pasé frente a Espasa Calpe, La Casa del Libro, no pude resistirme, como siempre me pasaba, a entrar para rebuscar entre los libros. Ese día me topé, con “Al faro”, de cuya autora ya había oído hablar (y cuya traductora es mi también querida Carmiña Martín Gaite). Me lo compré y me enamoré.Y hasta hoy.
Me he leído la casi totalidad de las obra de Virginia, y todas, con excepción de “Orlando” me han gustado. Mis favoritas siguen siendo “Al faro”, “La señora Dalloway”, “Una habitación propia”, “Las olas”, “Fin de viaje”, y “El señor Bennett y la señora Brown”. Pero ninguna como “Al faro”, que estos días estoy releyendo por segunda vez.
“Al faro” comienza de esta forma maravillosa:
“- Desde luego, si hace buena mañana, desde luego – dijo la señora Ramsay - . Pero habrá que levantarse con el alba – añadió.
A su hijo estas palabras le causaron un gozo extraordinario, como si asegurarse que la excursión se llevaría a cabo sin falta y que tan solo mediaban, pues, una noche obscura y una jornada de mar para poder alcanzar al fin aquel prodigio con el que le parecía haber estado soñando toda la vida. Comoquiera que perteneciese – ya a los seis años – a esa raza de seres que no logran mantener sus sentimientos separados uno de otro, sino que dejan que las alegrías y penas del porvenir proyecten se sombra sobre el presente, y como para esa clase de gente, desde la más tierna infancia, cualquier quiebro en la rueda de las sensaciones tiene el poder de cristalizar y transfigurar el instante sobre el que descansa su huella sombría o luminosa”.
Pues eso.
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.