¿Podría propiciar Putin una nueva revolución en Rusia?
- Escrito por Roberto R. Aramayo
- Publicado en Opinión
Los juegos de guerra suelen ser muy azarosos. Hay victorias morales, pero no dejan de contar los triunfos específicamente militares. También se dan situaciones inesperadas y giros de guión totalmente insospechados. La por el momento frustrada invasión de Ucrania que ordenó Putin hace ya medio año muestra muchas cosas. Por ejemplo que no es del todo necesario estar en la OTAN para recibir ayuda, siempre que a las democracias les interese proporcionar un armamento defensivo tan costoso como sofisticado.
Si Putin quería revertir la expansión del Tratado Atlántico ha conseguido justo lo contrario, al condicionar que pidan su ingreso en esa Alianza militar países históricamente neutrales. Tampoco parecen prosperar sus medidas de presión para dividir a Europa, cortando un suministro de gas vital para Alemania entre otros. Esto ha conseguido algo tan inaudito como auspiciar un intervencionismo europeo para regular los excesos de ciertos beneficios impropios en una coyuntura tan delicada.
El respaldo de China va enfriándose conforme se retiran las tropas rusas. Una fulminante victoria de Putin le hubiera convertido en un valioso aliado, pero su fracaso no deja de beneficiarle. Después de todo China es ahora, más que nunca, una superpotencia temida y respetada por todos. El orden mundial está cambiando y los activos de Rusia en ese contexto van devaluándose a ojos vista, pese a propiciar esos cambios más que nadie. Su aislamiento económico generará en la población rusa un descontento cuya intensidad podría provocar efectos inesperados.
Ahora el reclutamiento forzoso está logrando un éxodo masivo entre quienes pueden permitírselo y no cabe descartar que a Putin le tiente cerrar sus fronteras. En esa materia tiene cierta experiencia, como custodio soviético del muro de Berlín. Su amenaza de utilizar el arsenal atómico refleja una profunda desesperación y siempre cabe temer los zarpazos de una fiera que se siente acorralada.
Ni siquiera le han dado juego los batallones de mercenarios y la leva forzosa se ha mostrado escasamente motivada para llevar a cabo una guerra ofensiva. Falta saber si armar a la población, mediante los llamados a filas, no podría tener un efecto boogmerang, al volverse las bayonetas en contra del actual mandatario para derrocarle y detener las consecuencias económico-sociales de su aventurismo bélico. La revolución rusa de 1917 fue propiciada por la Primera Guerra Mundial y el régimen soviético se vio asentado por la Segunda. Quien se declara heredero de los zares y Stalin inició esta guerra para pasar a la historia. Quizá lo haga como aquel que auspició sin pretenderlo una nueva revolución en Rusia. En este caso contra un gobierno de apariencia democrática pero con acusados rasgos propios del totalitarismo muy opresivos ora la ciudadanía rusa.
Roberto R. Aramayo
Profesor de Investigación en el IFS- CSIC (GI TcP) e Historiador de las ideas Morales y Políticas. INconRES (PID2020-117219GB-I00) / RESPONTRUST (SGL2104001) / ON-TRUST CM (2019HUM5699) y PRECARITYLAB (PID2019-105803GB-I0)
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