Lobato y el buen gobierno
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Opinión
Juan Lobato acaba de inaugurar las Primeras Jornadas del PSOE de Madrid sobre Ética, Transparencia y Buen Gobierno, que han comenzado a celebrarse en el Ateneo de Madrid.
El líder socialista madrileño planteó algunos aspectos que queríamos destacar porque es de agradecer que lo haga un político, ya que trasciende la confrontación diaria en esta vorágine política que vivimos, donde hay poco análisis de fondo, y donde todo se quema al minuto, obviando principios y fundamentos de la acción política. Nos referimos a la importancia de pararse para salirnos de esa dinámica de la política diaria con el fin de reflexionar sobre cómo deben hacerse las cosas. No abundan los políticos que hagan público lo que define o debe definir el ejercicio de su actividad y también cuáles son o deben ser las señas de identidad de las organizaciones políticas. En esa reflexión estaría como eje fundamental la necesidad de afrontar el reto político de una forma ética.
Aprovechó para plantear un modelo doble de ejercicio político y administrativo, que habría sido el que aplicó como responsable municipal cuando estuvo al frente del equipo de gobierno en el madrileño municipio de Soto del Real.
Dicho modelo se basaría, en primer lugar, en la transparencia, generadora de claridad y confianza. La transparencia tendría que ser total, empleando y aprovechando los modernos medios tecnológicos que nos brinda la digitalización. Planteó algo poco común en los distintos niveles de la administración española, y que tiene que ver con el acceso directo e inmediato por parte de las fuerzas políticas de toda la documentación que genera, precisamente, una administración, en este caso, la municipal. Los grupos políticos debían poder acceder a los documentos, a las gestiones, a los expedientes para ejercer su labor fiscalizadora.
Pero el modelo planteado también tendría que ver con la participación de los ciudadanos. Habló de los instrumentos que en el municipio donde fue alcalde permitirían el ejercicio participativo (consejos sectoriales). A partir de esos medios los ciudadanos podían trabajar en unos verdaderos presupuestos participativos. Es importante que considerase que en esa participación se había incluido a los vecinos mayores de dieciséis años, que estuvieran empadronados, independientemente de su nacionalidad porque todos y todas serían ciudadanos con necesidades en un municipio.
Pero lo más importante, a nuestro juicio, tendría que ver con el hecho de que Lobato insistió en que había que creer firmemente en las dos dimensiones del modelo para no generar expectativas que luego no se pudieran cumplir. El modelo era y es laborioso, complejo y debe responder, por lo tanto a una decisión bien meditada. Por eso no se debería adoptar por considerarse que tendría un tirón electoralista o porque estuviera de moda, sino por convicción ideológica en la creencia en el trabajo transparente y en la importancia del criterio de los ciudadanos y ciudadanas en la marcha de los asuntos públicos.
Así pues, estaríamos hablando de una forma determinada de entender la política, es decir, una manera ética de entender la misma, no como una solución funcional.
El modelo podría ser aplicado a todas las Administraciones, y hasta en el seno de las organizaciones políticas. Los límites no serían tecnológicos, sino ideológicos. Sería una apuesta por el ejercicio de la ética. Por eso, había que hablar de cuestiones que parece que, en principio, no interesan en los medios, en las redes, en la confrontación de día a día, como dijimos al principio, pero que estarían, realmente, en la esencia de una buena política.
¿Podría aplicarse este modelo doble, por ejemplo, a la Comunidad de Madrid donde la transparencia brilla por su ausencia, donde el acceso a la información por parte de los grupos de la Asamblea es tan deficiente, y donde no se plantean cauces de participación activa de la ciudadanía más allá de las citas electorales? En su intervención el líder socialista lo tenía muy claro.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
Lo último de Eduardo Montagut
- Pedagogía socialista con Manuel Cordero en Gijón en un momento de tensión (1923)
- Besteiro y el “fantasma del marxismo”
- En recuerdo de Melquíades Álvarez
- Aspectos organizativos de las agrupaciones socialistas femeninas argentinas
- La idea de fomentar la novela y el teatro socialistas a fines de los veinte