Sobre autoridad, libertad y seguridad con Gómez Llorente, pero en clave actual
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Opinión
En estos tiempos de confusión sobre la relación entre autoridad, libertad y seguridad, queremos recuperar una parte del discurso del diputado Luis Gómez Llorente en el Pleno del Congreso del día 23 de diciembre de 1977 porque, seguramente, pocas personas en la izquierda han sabido conjugar tres conceptos que, aparentemente, parecen incompatibles, y que, en realidad, en una democracia no lo son. Nos olvidamos de estas enseñanzas que tampoco están tan lejos en el tiempo en un presente donde parece regresar el supuesto problema de poder conjugar estos conceptos.
Gómez Llorente aceptaba que la democracia era autoridad, pero también eran libertad y seguridad, pero seguridad para el ejercicio de las libertades. La democracia no se podía definir de forma unilateral. En realidad, era un clima y una esperanza. Sí, ¿una esperanza? Lo era porque si había clases oprimidas que aceptaban la legalidad democrática y aceptaban una legislación que no representaba sus intereses la aceptaban en la medida de que la democracia era esperanza, y lo era en la libertad y en la seguridad de poder ejercitar sus derechos, y entre ellos, estaría el de manifestación, y reunión. Claro, estaba hablando en el momento en el que se elaboraba la Constitución y se intentaba salir de la dictadura, que había sido toda y nada más que toda, autoridad, pero, en realidad, podemos hacer una lectura actual, con el fin de combatir la ley mordaza que, a nuestro entender limitaría esa idea del clima y de la esperanza de la democracia, que tan poéticamente Gómez Llorente nos brindó. Si se penalizan y de esa manera, creemos, tan “autoritaria” determinadas opiniones y actitudes, ¿no estamos impidiendo la esperanza de los que, por ejemplo, están en contra de la Monarquía como forma de Estado?, ¿no estamos con esa mordaza haciendo desafectos a la democracia porque no disfrutarían de la seguridad de poder expresarse y luchar por sus ideas?
Si Gómez Llorente cargaba contra el gobierno en ese momento porque consideraba que solo pensaba en que la democracia era decir sí a todo, que era una algarada plantear los posibles errores de una política de orden público, nosotros aprendemos del maestro y nos preguntamos si son, realmente, tan subversivas las opiniones vertidas sobre determinadas instituciones y magistraturas del Estado, si con ellas se están atacando los pilares de la convivencia, y si tanta mordaza, insistimos, no debilita la democracia, y la seguridad de poder expresarse, y solamente terminemos valorando la autoridad.
Al menos, planteemos que la autoridad no tiene que ir alejada de la libertad y de la seguridad de poder ejercer derechos. Acudir a pasados no muy remotos nos parece, siguiendo nuestra filosofía y nuestro método, harto sugerente, intentando evitar anacronismos, y empleando siempre la prudencia. Pero, por mi parte, sigo creyendo en que la trilogía no presenta contradicciones entre sí, como se explicó en otro momento de nuestra vida española.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
