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Vivienda accesible para todos


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Nada mejor que viajar y ver otras realidades para poder comparar y buscar solución a un problema secular. Era evidente la escasez de vivienda en las zonas urbanas, debido al éxodo de las zonas rurales sin haber planificado debidamente políticas urbanísticas destinadas a acoger a las miles de familias que se desplazaban del medio rural al urbano, por un lado, y de unas regiones a otras. El resultado, barrios construidos a toda prisa, sin las infraestructuras, equipamientos y servicios mínimos.

Tampoco ha habido especial interés en la construcción de viviendas de promoción pública, destinadas a alquiler. Este déficit ha sido general, y no se entiende bajo mandatos de gobiernos de izquierdas, en ayuntamientos, gobiernos regionales y nacionales. Si se hubieran hecho los deberes, ahora no estaríamos con las tensiones y problemas en muchas ciudades del país.

¿Por qué no se han hecho viviendas de promoción pública? O mejor dicho, ¿por qué se ha actuado tan poco en este ámbito? Sinceramente creo que por pereza o por ser políticas a medio y largo plazo, cuando los políticos prefieren realizaciones inmediatas, y más vistosas. Toda la gestión urbanística es a muy largo plazo. En un país tan burocratizado como el nuestro cualquier modificación de los planes urbanísticos puede alargarse cuatro, cinco o seis años. Es decir, superan el mandato municipal, con lo cual solo los equipos de gobierno con mayorías absolutas y continuistas pueden permitirse estos plazos. Resultado: dejarlo para los que vengan detrás. O dejarlo para las promociones privadas, en unas condiciones radicalmente diferentes de las públicas.

Se ha desertado de las obligaciones de los partidos progresistas, y ahora, nos encontramos con unas tensiones muy fuertes, difíciles de resolver. Toda gran ciudad debería tener un elevado porcentaje de vivienda pública de alquiler. Ello permitiría poner en el mercado suficientes viviendas como para competir con las promociones privadas y conseguir una estabilización de precios. Otras políticas son parches que no resuelven el problema, simplemente lo aplazan o lo resuelven en muy pequeñas porciones.

No comprendo porque no se recurre a otras soluciones como la de comprar centenares, miles de edificios en situación precaria, para rehabilitarlos o simplemente derruirlos para dar paso a nuevos edificios, destinados a pisos de alquiler. En la mayoría de ciudades tenemos núcleos antiguos necesitados de ser renovados, y qué mejor destino que pasar a ser públicos, con fuertes inversiones en rehabilitación, sí, pero al mismo tiempo esponjamiento del espacio para zonas verdes, instalaciones deportivas, áreas de juegos, etc.

Son muy pocos los ayuntamientos que han promovido cambios radicales en sus municipios, a nivel de vivienda. Ahora sería el momento de paliar en lo posible esta carencia, destinando fondos municipales, por supuesto, pero exigiendo generosas aportaciones de los gobiernos regionales i del gobierno nacional. La suma de todas estas aportaciones permitiría revertir en pocos años la situación actual. Y evidentemente estas actuaciones deberían ser llevadas a cabo por todas las ciudades tensionadas por la carencia de vivienda de alquiler a precios razonables.

Esto significa aportar miles de nuevas viviendas cada año al mercado, como para hacer desistir a los grandes tenedores, de subir precios de forma especulativa.

Todas las partes tenemos que admitir la falta de política pública, en este sector, a lo largo de los 42 años de democracia municipal. Los errores siempre se pagan, aunque sea a largo plazo. Ahora lo podemos ver de forma diáfana y palpable en centenares de ciudades. Hay que ir al origen del problema, no con parches sino con propuestas valientes y efectivas.

Presidente del Consejo de la Federación XI del PSC-PSOE. Ex alcalde de Borredà ( Barcelona) y ex diputado del Parlament de Cataluña.

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