Las pensiones de todos: de mayores y jóvenes
- Escrito por Gaspar Llamazares Trigo
- Publicado en Editoriales
La revalorización de las pensiones se ha convertido en el gran argumento de la derecha con el objetivo de poner en duda la credibilidad del proyecto de presupuestos para 2023, pero también para cuestionar la sostenibilidad de la reciente reforma de las pensiones y más allá de atacar a la misma viabilidad del sistema público de pensiones.
Olvidan con ello su voto muy mayoritariamente favorable a dicha revalorización en la comisión del pacto de Toledo y a su inclusión como aspecto fundamental, junto a la supresión de los gastos impropios o la dotación del fondo de reserva, de una reforma que además ha sido concertada con los agentes sociales. Todo este ruido forma parte de la estrategia populista de la polarización de todos contra todos sin matices ni mediaciones, por la que se pretende sustituir la lógica de clases y su representación social y política con los sindicatos, la representación patronal y los partidos de derechas y de izquierdas, que han acompañado y ha hecho avanzar a la democracia y al estado de bienestar tal y como hoy lo conocemos, por la dialéctica populista de todos contra todos.
Por eso ahora, en que el crecimiento en 2022 es incluso superior al previsto, lo que prevalece en los medios de la derecha es la agitación del miedo con la perspectiva de una dura recesión para así poner en cuestión en particular el gasto social incluido en el presupuesto, al que acusan como responsable de un nivel de deuda, para ellos poco menos que inasumible. Sin embargo, muy por el contrario, en el nuevo presupuesto la suma de la deuda y las pensiones está dos puntos por debajo de 2018 y se inscribe en la senda de la reducción del déficit y la estabilidad fiscal.
Por otra parte, el argumento de la escalada de la inflación, para así poner en duda la aplicación de la revalorización a la minoría del diez por ciento de las pensiones que cuenta con más de los dos mil euros al mes, es un ejercicio de demagogia, algo que desde la perspectiva del ahorro tampoco se sostiene, porque más de las dos terceras partes de los pensionistas españoles no superan la barrera de los mil euros al mes. Pero es que además las derechas económica, política y mediática son conscientes de que en un sistema contributivo y solidario el hacer esas distinciones en función de la pensión a percibir, sin tener en cuenta las carreras laborales y la correspondiente contribución, iría en contra de la misma esencia del sistema. Y ante todo ocultan que dicho recorte no sería selectivo sino que al final nos retrotrae al llamado mecanismo de sostenibilidad del gobierno de Mariano Rajoy, que topaba el incremento de las pensiones al margen del mandato constitucional y del pacto de Toledo que ha sido derogado, ya que con ello reducía su poder adquisitivo y empobrecía a todos los pensionistas.
Todo ello además, cuando los ingresos de la seguridad social, merced a la recuperación económica y a la mejora en la calidad del empleo, están ya por encima de los gastos y cuando lo que dedicamos a pensiones en relación al PIB en España se mantiene por debajo de la media de la Unión Europea y por tanto es perfectamente sostenible.
En todo caso, no es la primera vez ni será la última en que se aprovecha la inflación o la mera perspectiva de una recesión económica para negar la revalorización de las pensiones y para propugnar su recorte, pero sobre todo para cuestionar la viabilidad del sistema público y empujar sobre todo a las rentas medias y altas con cierta capacidad de ahorro a adscribirse a los fondos privados de pensiones y con ello debilitar la universalidad, la base económica y el consenso social del conjunto del sistema público. Algo similar al deterioro de la sanidad pública inducido por parte de algunos gobiernos autonómicos conservadores, para así empujar a las rentas medias y altas a contratar con la sanidad privada.
Resulta escandaloso que los mismos que consideran populista el oponer a pobres y ricos en materia de impuestos, solo por buscarle las vueltas al proyecto de presupuestos pretendan ahora enfrentar a los pensionistas con los jóvenes, así como a los funcionarios y trabajadores públicos frente al resto de trabajadores.
El sistema de pensiones, como la sanidad o la dependencia y su consolidación presupuestaria, aunque hoy son mayoritariamente utilizados por los mayores, serán también en el futuro el escudo de protección de los jóvenes actuales, y esa orientación social está presente en el incremento de las políticas de educación, laborales, de vivienda y de emancipación presentes en el presupuesto.
En este sentido llama la atención la paradoja de rechazar un impuesto a quienes tienen un patrimonio de un millón de euros y al mismo tiempo defender que no se revaloricen la minoría de las pensiones que superan los mil quinientos o dos mil euros.
En definitiva, la derecha populista trata con ello de enfrentar lo público frente a lo privado como una parte más de la campaña contra los impuestos, que como sabemos es solo el primer paso del asalto al estado de bienestar.
Gaspar Llamazares Trigo
Médico de formación, fue Coordinador General de Izquierda Unida hasta 2008, diputado por Asturias y Madrid en las Cortes Generales de 2000 a 2015.