Elecciones en Extremadura, pero no en Comunidad Valenciana
- Escrito por Ana Noguera Montagud
- Publicado en Opinión
Como siempre, el PP actúa de una manera tacticista, modelando su discurso camaleónico en función de lo que más le interesa.
Podríamos pensar que es correcto hacerlo porque cada partido debe buscar su propio interés, pero se nos olvidan entonces dos cuestiones básicas: uno, que la búsqueda del interés general debe estar por encima del bien del propio partido, aunque esto sea ya casi una ensoñación porque nadie cree que el PP busque el bien común cuando realiza su política pragmática que roza muchas veces la indecencia. Y, en segundo lugar, porque no existe ninguna coherencia en sus acciones, sino todo lo contrario.
¿Por qué el PP adelanta elecciones en Extremadura y en cambio en la Comunidad Valenciana no deja que la ciudadanía vote?
Los argumentos que exhibe el PP y la presidenta de la Junta extremeña María Guardiola servirían también, con mucho más motivo, para aplicarlo en Valencia.
Dice Guardiola que no se aprueban presupuestos porque ni Vox ni PSOE quieren. Y no quiere ceder a la presión ideológica de Vox. Eso sería muy loable si fuera creíble. La realidad es que el PP adelanta las elecciones con cálculo electoral al pensar que el PSOE está en unos momentos débiles en Extremadura, y no le falta razón. Y luego llega un bla, bla, bla de argumentos hablando de “progreso para su Comunidad”, de “votación de la ciudadanía”, de que Guardiola “no tiene apego al sillón”, de que es muy importante “que la ciudadanía decida libremente” y de “la deriva radical de Vox”. Para colmo, dice María Guardiola que Extremadura “no puede vivir pendiente de cálculos electorales”.
Argumentos sonoros y huecos cuando la realidad política en otras Comunidades gobernadas por el PP es completamente la contraria. Por ejemplo, la Comunidad Valenciana, Murcia y las Islas Baleares han evitado el escenario electoral llegando a controvertidos y polémicos pactos con Vox, cediendo en materia migratoria, violencia de género, diversidad sexual, memoria democrática o lucha contra el cambio climático.
Sin duda, el caso más grave es el de la Comunidad Valenciana. Aquí no solo no se aplica ninguno de los argumentos, sino que el PP ha vendido a los valencianos en plaza pública.
Nuestra situación es dramática. El PP está negociando en un despacho de Madrid, ni siquiera en la propia Valencia, quién será el sustituto de Mazón, una persona denostada por sus propias mentiras, manipulaciones, ineficacia e irresponsabilidad, que está inmerso en el proceso penal más grave de nuestra historia porque nunca antes se ha sufrido tal cantidad de víctimas por negligencia política.
A Mazón, el PP y Feijóo nunca le pidieron la dimisión, sino que aguantara, que resistiera si era posible hasta las siguientes elecciones, porque sus cálculos electorales le indicaban el peligro de que Vox se hiciera más fuerte. No les importaba el dolor, el sufrimiento de las familias, las numerosas manifestaciones cada mes, la petición de dimisión, … nada importaba al PP nacional.
Y, cuando Mazón, acorralado por los familiares y la ciudadanía, dimite nos encontramos con una negociación encubierta, en los despachos, sometidos a las exigencias de Vox, vendiendo a Valencia como si fuera un juego de fichas, negociando presupuestos infumables, recortes en las competencias autonómicas, discriminando nuestra lengua valenciana, atacando a las instituciones estatutarias, marginando a la cultura más progresista y comprometida, y exhibiendo un negacionismo ideológico vergonzoso.
El grito mayoritario de la población valenciana, da igual el color político, es votar. Decidir libremente quién debe ser su presidente o presidente de la Comunidad.
Sin embargo, el PP no lo permitirá. Aquí Feijóo prefiere ceder ante Vox, dejarle hacer, aceptar sus chantajes ideológicos, y resistir a ver si pasa este vendaval de mentiras y embustes.
Podríamos llegar a pensar que los valencianos importamos menos que los extremeños ya que a nosotros no nos permite unas elecciones. Pero ni importamos unos ni importan los otros.
La opción tomada por Feijoo y Abascal en Madrid es de continuidad, obviando que la responsabilidad de la gestión de la Dana se asigna a Mazón mayoritariamente por ser el mayor responsable directo a nivel institucional y quien no estuvo en su sitio, pero elegir de entre su propio equipo de gobierno al sustituto es quedarnos casi igual, sin depurar responsabilidades suficientemente. Y más si el elegido es el brazo derecho de Mazón (el preferido por Abascal).
En realidad, toda decisión que está tomando Feijóo solo responde a su propio ý único interés. Los demás argumentos nuevamente son un cambalache.
Ana Noguera Montagud
Doctora en Filosofía por la Universidad de Valencia.
Tutora de Sociología en la UNED (Valencia)
Miembro del consejo de redacción de la revista Temas para el Debate, y crítica de libros de la revista Sistema.
Articulista en la revista digital Sistema Digital.
Miembro de las asociaciones literarias Concilyarte y Clave.
Ha codirigido cursos de la UIMP (Valencia)
Miembro de varias ONG Greenpeace, Médicos Sin Fronteras, Cruz Roja, Amnistía Internacional y Fundación Hugo Zárate.
Coordinadora de actos culturales: mesas redondas, presentaciones de libros, encuentros literarios y exposiciones.
Varias publicaciones: artículos de prensa, críticas de libros, artículos de reflexión filosófica, antologías poéticas, novela y ensayo.
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