El PP y la comunidad valenciana
- Escrito por Ana Noguera Montagud
- Publicado en Opinión
No deja de sorprenderme que haya una gran parte del electorado valenciano que siga confiando en el PP para el gobierno autonómico. No lo digo porque no crea que uno puede ser de derechas y, por supuesto, demócrata, ni pienso que deban elegir lo mismo que yo, pero es que toda la trayectoria de los gobiernos del PP en mi tierra ha estado salpicada de graves problemas que van desde la corrupción al nepotismo, la mala gestión, la privatización de servicios públicos, el desmantelamiento del bienestar y lo que ha sido ya la guinda de la indecencia: la mentira negligente e incompetente de Carlos Mazón.
Llegó un día Eduardo Zaplana a sustituir al presidente socialista Joan Lerma, a quien el tiempo agranda su figura de honestidad. El único caso de traición que tuvo Lerma en su gobierno fue el indigno Rafael Blasco, que pasó de conseller del PSOE a conseller del PP y mano derecha de Zaplana, y él sabrá a cambio de qué. Lo que hemos visto después con Zaplana, tanto como presidente como cuando fue ministro, es un periplo judicial que aún sigue dando vueltas. Porque Eduardo Zaplana llegó como alcalde de Benidorm envuelto en polémica porque su alcaldía se debió a una tránsfuga a quien pagó bien ese “favor”, y con la sombra del caso Naseiro, por el que se pidió su expulsión. Este fue el primer caso de corrupción de Aznar, pero no fue el último.
Parece que este caso de corrupción le fue rentable a Zaplana puesto que Aznar decidió convertirlo en ministro en 2002, por lo que tuvo que dimitir de presidente de la Generalitat. Su carrera, probadamente delictiva puesto que sus numerosos casos judiciales están expuestos públicamente ya sentenciados en su contra, cogió vuelo siendo ministro.
En su lugar, dejó al breve y ruinoso José Luis Olivas, cuyo periodo de 11 meses como presidente de la Generalitat sirvió para desmantelar todo el sistema de Cajas de Ahorro y de Bancos propios valencianos. Fue el mayor golpe económico financiero que se asestó a la Comunidad Valenciana, teniendo que intervenir el Banco de España al Banco de Valencia. Olivas fue finalmente condenado por falsedad y delito contra la Hacienda Pública.
Llegó Francisco Camps y con él un huracán de sobrecostes en todas las áreas de gestión, de deudas millonarias que aún estamos pagando todos los valencianos, de populismo y, sobre todo, de imputados. Varios de sus cargos (consellers, presidenta de las Cortes Valencianas, diputados, alcaldes y alcaldesas) ha pasado por banquillo, incluso algunos con inhabilitación o cárcel. Camps ganaba con mayoría absoluta mientras el grupo de diputados que pertenecían al PP iba creciendo en imputaciones y sospechas de corrupción.
Dos personajes representan muy bien aquella época: Carlos Fabra, el hombre al que siempre le tocaba la lotería y cuyo poder era más parecido al del “Padrino” que a un político democrático; y Juan Cotino, aquel personaje protagonista del silencio y la huida hacia adelante con el accidente del metro del 2006, que costó la vida de 43 personas. Hasta que llegó la barbaridad de la Dana del 2024, ese fue el accidente más grave de la Comunidad Valenciana.
Todos recordaremos a Camps por el caso Gürtel. Madrid y Valencia se convirtieron en los focos del despilfarro, los sobrecostes, la corrupción y los imputados. Y, aunque gran parte de su gobierno y personas de confianza han sido condenadas, él ha sido absuelto, lo que le da alas ahora para presentarse como “salvador” del PP en la Comunidad Valenciana.
No obstante, Camps tuvo que dimitir porque los tambores judiciales eran ensordecedores. Y le cedió el mando a Alberto Fabra, cuyo paso por la presidencia de la Generalitat fue el final de la agonía del PP valenciano. Imposible remontar un partido manchado internamente con la caja B, la financiación de la sede, los sobres y pagos, la destrucción de ordenadores y pruebas, y la entrada en prisión de muchos ministros del gobierno Aznar.
Fue el cambio de época y la llegada de Ximo Puig, presidente socialista con un gobierno de coalición, llamado Botànic.
La gestión de Puig fue aplaudida y reconocida. Ganó más votos y escaños, pero no fueron suficientes para formar un bloque de izquierdas cuando los partidos como Podemos y Compromís habían entrado en su propia crisis.
Así llegó él: Carlos Mazón. El mayor incompetente, mentiroso y cínico de los políticos. No me gusta descalificar personalmente, pero deben entender el dolor que están sufriendo las familias de los 229 fallecidos. La mayor catástrofe en la historia de Valencia. Una Dana que, con los medios tecnológicos que hoy tenemos, no podremos frenar pero sí prevenir y avisar. Un Mazón que no ha sabido ni siquiera dimitir e irse. Que ha dejado el gobierno a los pies de los caballos de Vox. Que se va como llegó: mintiendo.
La historia del PP en la Comunidad Valenciana no es triunfal. No he mencionado el final de la que fue la todopoderosa alcaldesa Rita Barberá, tristemente olvidada y rechazada por su propio partido.
Por eso, todavía me sorprende que haya quien vote, aunque sea con la nariz tapada, a un partido político que, salvo su último presidente Alberto Fabra, todos han tenido condenas o han sido investigados por su mala gestión y sus gobiernos corruptos.
Necesitamos, claro que sí, un partido conservador y democrático, que sea honesto y limpio, del que te puedas fiar. Yo no lo votaré, pero los ciudadanos de derechas no tienen por qué seguir votando infamias. Sin embargo, no creo que Feijóo esté por la labor de solucionar qué le pasa a su partido. Él sobrevive chapoteando, aunque le salpique el barro de los municipios valencianos.
Ana Noguera Montagud
Doctora en Filosofía por la Universidad de Valencia.
Tutora de Sociología en la UNED (Valencia)
Miembro del consejo de redacción de la revista Temas para el Debate, y crítica de libros de la revista Sistema.
Articulista en la revista digital Sistema Digital.
Miembro de las asociaciones literarias Concilyarte y Clave.
Ha codirigido cursos de la UIMP (Valencia)
Miembro de varias ONG Greenpeace, Médicos Sin Fronteras, Cruz Roja, Amnistía Internacional y Fundación Hugo Zárate.
Coordinadora de actos culturales: mesas redondas, presentaciones de libros, encuentros literarios y exposiciones.
Varias publicaciones: artículos de prensa, críticas de libros, artículos de reflexión filosófica, antologías poéticas, novela y ensayo.
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