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Cataluña: Que unas ilegalidades, no oculten otras


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Poco a poco, se van conociendo algunas de las interioridades de las acciones y actuaciones del gobierno de Mariano Rajoy, durante los años del proceso independentista catalán. Los que conocemos a Jorge Fernández Díaz, no nos sorprenden, algunas de las informaciones que van saliendo a la luz pública.

Cuando se nombra a un “iluminado” para un puesto tan delicado, como el Ministerio del Interior, hemos de estar dispuestos a ver y escuchar cosas, muy poco edificantes. Pongo este adjetivo, para no usar otros, mucho más contundentes. Tampoco su sucesor, J.I Zoido, mejoró las actuaciones del Ministerio. Al contrario, tomó varias iniciativas que empeoraron, y mucho, la situación interna, en Cataluña.

La decisión de enviar a Policía Nacional y Guardia Civil, en plena votación de la consulta independentista del 1-O de 2017, fue un desastre. Dio los argumentos y las imágenes que tanto anhelaban los partidos independentistas, para enviar a todo el mundo. El daño provocado fue inmenso y ha dado munición al independentismo, hasta nuestros días.

Aquellas acciones y actuaciones, todavía pesan en la política actual, porque no se resolvieron ni se castigaron. Que ahora vaya saliendo en fascículos, en notas, en grabaciones o en filtraciones interesadas, por unos u otros, complican la resolución del problema, derivado de aquellos tiempos. Es más, hay un claro intento, por parte de los partidos independentistas de justificar todo lo llevado a cabo, en base a este “juego sucio” de los gobiernos de M. Rajoy.

Y, hay que ser favorable a descubrir y penalizar todas las ilegalidades, llevadas a cabo, por supuestos servidores del Estado, pero sin permitir que unas ilegalidades, tapen otras, ejecutadas por los independentistas. Este riesgo, a día de hoy, es perfectamente posible porque hay gran interés, en llevarlo a cabo.

El argumento es muy sencillo: “la pérfida España, con sus cloacas del Estado, actuaron contra los pobres independentistas que no tuvieron otra salida, que emprender todas las acciones posibles, para liberarse del yugo central “. No, no, no confundamos a los ciudadanos y pongamos cada cosa en su sitio. Hubo graves ilegalidades, por parte de algunos servidores del Estado y hubo gravísimas acciones del lado independentista.

Por parte del Estado, sobretodo, hubo mediocridad, mala gestión e inutilidad. Ahora, también vamos viendo, presuntas graves acciones y actuaciones que deben ser investigadas y llevadas ante los tribunales. A todos, nos interesa separar el grano de la paja. Que paguen los responsables directos, para evitar una especie de juicio general, a la existencia y actuación del Estado, en su conjunto.

Dicho esto, volvamos a Cataluña y su embate contra el estado de derecho. Aquí, hubo un claro intento, de romper con la democracia, instituyendo un régimen autoritario, con el nombramiento directo de todo un nuevo estamento judicial, y consecuentemente la vulneración del Estatuto de Autonomía y la Constitución.

Quien estudie las sesiones del 6 y 7 de septiembre de 2017, verá la decisión de forzar el Reglamento del Parlamento de Cataluña, imponiendo con 72 diputados lo que solo podía llevar a cabo una mayoría de dos tercios (90 diputados). Y, ya puestos, cambiar las reglas de juego e imponer unas leyes de ruptura de la legalidad vigente, por otra, hecha a su medida, obviando y anulando los derechos del conjunto de los ciudadanos de Cataluña.

La inmensa gravedad de los hechos de aquellas sesiones, no se puede borrar ni hacer olvidar por muchos hechos que aparezcan en el otro ámbito de la confrontación: el gobierno central. Es muy importante separar unos hechos de los otros porque todos son graves y no pueden justificar, ninguno. A esto me refiero cuando apelo a que nadie quiera tapar la gravedad de lo ocurrido en Cataluña, con otros hechos, llevados a cabo por la parte central. Esperemos acontecimientos y sobretodo, se haga con claridad, transparencia y contundencia.

 

Presidente del Consejo de la Federación XI del PSC-PSOE. Ex alcalde de Borredà ( Barcelona) y ex diputado del Parlament de Cataluña.