Supongamos que un país, llamémosle V, acosado por una superpotencia, U, se ve imposibilitado de adquirir ciertos bienes imprescindibles para la vida cotidiana de sus ciudadanos, desde fármacos a material sanitario o alimentos. La superpotencia U yugula y asfixia a V mediante boicoteos y sanciones que impiden comerciar al país acosado y a quienes traten de comerciar con él. Supongamos que ese país cercado, V, acude a otro Estado, E, con el que tiene vínculos históricos y culturales profundos, pese a diferencias ideológicas gubernamentales. Allí opera una compañía aérea bisoña, P, que vuela hacia V con regularidad, siendo de las pocas compañías a las cuales la superpotencia U no ha conseguido vetar. La bisoñez impide a P despegar económicamente y entonces E decide ayudarle legalmente mediante una cantidad considerable de euros dada la inversión que una compañía aérea implica para su viabilidad.