La mujer zurda
- Escrito por Mercedes Peces Ayuso
- Publicado en Cultura
«Nunca he conocido a una mujer que logre un cambio tan duradero en su vida»
La mujer zurda, 1976, Peter Handke
Es una novela encuadrada en la denominada nueva subjetividad que floreció entre los autores de lengua alemana durante la década de 1970, con un estilo casi cinematográfico que propició la versión en cine homónima dirigida por el autor. Marianne es la mujer zurda que se enfrenta a los convencionalismos sociales y económicos ante los que, de manera firme y obstinada, no cederá.
Y su mérito está en hacerlo de una manera calmada y tranquila, sin grandes aspavientos, decidida a romper con su marido y su papel de ama de casa en una ciudad industrial de la Alemania occidental (recordemos que aún existía la DDR). Marianne tiene treinta años y un hijo de ocho cuando le pide a su marido Bruno la separación. A partir de ahí, la novela describe de forma objetiva el intento de adaptarse a su nueva situación de madre soltera y buscar trabajo como traductora, su antigua profesión. Todo lo que luego sucede es cotidianeidad pura, sin atisbos de narrador omnisciente que nos guíe por la novela. No hay sentimientos, hay liberación. Una autosuficiencia basada en el propio respeto y la igualdad de las personas, cuyo límite es la propia afirmación de libertad de Marianne. Ella no se deja manipular. Y eso es precisamente lo más potente de la novela: su capacidad de permanecer incólume a presiones de todo tipo (sociales, económicas o familiares). Al autor le interesa subrayar la primacía del yo sobre la narrativa y su sentido de responsabilidad ante sus decisiones. Caiga quien caiga. Y para mantener esta perspectiva, sabe que no debe ahondar en la psicología de los personajes, sino seguirlos, observarlos y describir objetivamente lo que dicen y hacen, pues por sus palabras y hechos los conoceremos. Marianne abraza una soledad decidida por ella misma y su integridad individualista, que no solo la protege, sino que también la aísla, sabiendo que es el precio que debe pagar por romper con lo que se espera de ella. Un precio, por lo demás, que las mujeres siguen pagando cuando rompen los lazos que se espera que mantengan, algo que por mucho que hayan pasado los años sigue siendo actual, un techo de cristal cuyo peaje seguimos abonando. Pero antes de este techo, están los espejos que utiliza Hanke para encuadrar a la mujer, adelantando de forma dialéctica el distanciamiento necesario para verse una misma proyectada y confrontada con los deseos y la realidad que nos devuelve una imagen poliédrica pero limitada ante la que hay que reaccionar desde la autoafirmación. Así que, en el fondo, se trata de la mirada, la propia y la ajena, y la firmeza para no perderse entre ambas. La mujer de Handke es zurda en un mundo diestro, hace las cosas de manera diferente al resto, lo cual es una manera metafórica de explicar por qué se define por sus emociones y sentimientos en contra del mainstream, porque la poética del alma femenina no necesita explicación, ni siquiera aceptación, solo libertad y respeto.
Mercedes Peces Ayuso
Licenciada en Filología Hispánica (1984-89) y en Filología Alemana (2001-04) por la universidad de Salamanca, con diplomaturas en italiano y portugués. Vivió 10 años en Alemania, donde dio clases en la VHS (universidad popular) de Gütersloh, Renania del Norte-Westfalia, desde 1993 a 2000.
Posteriormente, ya en España, decide dedicarse a la traducción y corrección de libros y textos de diversa índole, labor que sigue ocupando a día de hoy.
Es miembro de la AEPE (Asociación Europea de Profesores de Español), de ASETRAD (Asociación Española de Traductores e Intérpretes) y otras entidades relacionadas con la traducción.
Asimismo, colabora como traductora honoraria para diversas ONG.
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