EDICIÓN EN DÍAS LABORABLES:    ESP    |   EUR    |   AME   |   CAT
⮕ En 20 minutos

Hubo alguna vez jueces justos


(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

España está desbocada. España se está yendo de las manos de gobernantes, poderes económicos, instituciones de todo tipo y, por supuesto, de las manos del pueblo soberano, que tan dificultosa y matizada soberanía real ejerce. Hasta la justicia anda mangas por hombro. O eso parece, al menos.

Basta comprobar cómo la ciudadanía percibe la justicia. El propio presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial nos explicó que “la ley está pensada para robagallinas, no para el gran defraudador”. No hay igualdad ante la justicia y todos lo sabemos.

-hora comienzan a juzgarse los grandes casos de corrupción generalizada de la etapa del Madrid charco de ranas de Esperanza Aguirre, mientras que otros casos son iniciados y culminados en tiempo récord, siempre que el juez se empeñe en ello. Ahí tenemos los casos de Begoña Gómez, de su cuñado, de Ábalos, o del propio Zapatero.

Intuyo que lo de Zapatero no será muy distinto de lo de Aznar y lo de Felipe, pero se me antoja que nadie va a tirar de la manta, al menos con esa celeridad. Ahora resulta que todo el mundo sabía los líos de cama del emérito y sus trajines económicos. Las cosas parece que terminan saliendo cuando interesan a alguien. Van más deprisa depende del quién y de los beneficios en juego. Los tertulianos insisten machaconamente en que no se debe cuestionar la justicia.

Y yo me pregunto… ¿por qué?

La justicia lenta no es justicia, me temo, pero una justicia a la carta, selectiva, hiperactiva, tampoco es justicia. La justica española es asimétrica, rápida para unos, eternizada y absurdamente lenta para otros. El resultado es que carece de imparcialidad y que la ciudadanía lo sabe, lo percibe, desconfía de ella. Esta situación, junto al “el que pueda hacer que haga”, alimenta la idea de que el lawfare existe y gobierna los procedimientos y procesos judiciales.

La Kitchen con fondos reservados, conversaciones de Cospedal y Villarejo, presunto conocimiento de la cúpula del PP, espionaje, policías políticas, va para largo, para adelante y para atrás, declaración viene, interrogatorio va, para largo. Qué decir de la Gürtel con Francisco Correa, que tarda una década en ser juzgada, o el caso Lezo, con empresas públicas embarcadas en oscuras operaciones.

En estos casos todo parece muy complejo, hay pocos medios materiales y humanos. Se necesitan muchas gestiones, acumular gruesos tomos de pruebas, comisiones rogatorias internacionales, enfrentando recursos permanentes de las defensas. El resultado final es la impunidad de los encausados, una inexorable disolución de las responsabilidades políticas y hasta la desaparición de las penales. Los corruptos lo saben, vuelan alto, no se preocupan de la justicia.

En los otros casos, ya sea Begoña, Ábalos-Koldo, Zapatero, el ritmo se acelera. Las diligencias, citaciones, declaraciones y las filtraciones a la prensa son rápidas. En semanas, o meses, todo queda visto para sentencia. Nadie puede entender esta doble velocidad. La gente no cree que algunos jueces sean más eficaces por ir más deprisa.

Muy al contrario, tendemos a pensar que la urgencia en sacar adelante algunos procesos es de índole política. La agenda de los jueces, llama la atención, coincide demasiado con los calendarios electorales. Los fantasmas del lawfare, de una justicia instrumentalizada por los políticos de derechas, de una campaña mediática permanente contra el gobierno se alimentan solos.

La mujer del César no sólo tiene que ser honrada, sino parecerlo. La justicia tiene que ser imparcial y equitativa y tiene que parecerlo. Con cada pena de telediario la justicia se deslegitima y siembra dudas en una ciudadanía que comprueba cómo la justicia se convierte en tortuga con unos y en liebre con otros.

La justicia debe contar con medios suficientes, pero también cuidar que se aplica igual para todos. Que no depende del color político, del carnet partidista de cada cual, o de la cantidad de titulares que va a proporcionar.

Maestro en la Educación de Adultos, escritor y articulista en diferentes medios de comunicación. Fue Secretario General de CCOO de Madrid entre los años 2000 y 2013, años duros de corrupción y miseria política antisindical. Durante los cuatro años siguientes fue Secretario de Formación de la Confederación Sindical de CCOO.

Patrono de las Fundaciones Ateneo 1º de Mayo y de la Abogados de Atocha. Ha publicado varios libros, entre los que se encuentran El Madrid del Primero de Mayo, el poemario La Tierra de nos Nadie, o Cuentos en la Tierra de los Nadie. Ha sido ganador de más de veinte premios de poesía y cuento, en diferentes lugares de España y América Latina.

Hacemos el periodismo que la sociedad necesita
¡Tú lo haces posible!

 

El periodismo verdaderamente independiente no responde a intereses corporativos ni políticos; responde únicamente a sus lectores. Para seguir investigando, destapando realidades incómodas y garantizando una información rigurosa, libre de censura y con firmes valores sociales, necesitamos tu apoyo.

Cada aportación económica es el escudo que protege nuestra libertad y la garantía de que las historias que importan sigan saliendo a la luz. Apoya hoy nuestro proyecto y defiende un periodismo libre.

 

*Si deseas hacer una donación a EL OBRERO a través de tarjeta de crédito (o cuenta bancaria asociada a Paypal), desde cualquier país del mundo, puedes hacerlo con el sistema de pago seguro PAYPAL, en el enlace "¡Apóyanos y dona!". Es muy sencillo operar con PAYPAL, y totalmente seguro. Paypal no comparte tus datos de cuenta o tarjeta con terceros, ni con EL OBRERO. En el último paso, Paypal te generará un recibo del pago efectuado. Muchas gracias por tu apoyo. Para cualquier duda, escríbenos a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo..