El disputado voto del señor Cayo
- Escrito por Tamara Gorines de Pablos
- Publicado en Tribuna Libre
“Netanyahu ha impedido a los católicos celebrar el Domingo de Ramos en los Lugares Santos de Jerusalén. Sin explicación alguna. Sin razones ni motivos. Desde el Gobierno de España condenamos este ataque injustificado a la libertad religiosa y exigimos a Israel que respete la diversidad de credos y el derecho internacional. Porque sin tolerancia es imposible convivir”.
Este es el mensaje que el presidente del Gobierno Pedro Sánchez escribió en su cuenta de X, el pasado 29 de marzo.
Nuestra Constitución española en su artículo 16 habla de que se garantizará la libertad ideológica, religiosa y de culto en su punto número 1; y en el punto número 3 dice que, “ninguna confesión tendrá carácter estatal (…)”
Para entender este mensaje, más allá del respeto y tolerancia obvios, conociendo el comportamiento del presidente, que tiene por costumbre no acudir a actos religiosos, es difícil no tener la tentación de preguntarnos, con indiscutible razón, cuál es la intención oculta que lleva a escribir ese mensaje.
Me gusta observar los detalles y es una práctica que encuentro poco habitual que se ejerza, y bastante menos que se haga con cierta agudeza y mucho menos observar más allá del simple chismorreo.
Ha sido muy reveladora la programación de estos días de Semana Santa en el medio televisado de información más antiguo del país. Todo el contenido ha estado centrado en películas clásicas de temática religiosa en la 1 de Tve, y en la cobertura de procesiones por parte de su compañera la 2.
Probablemente las diferencias de cómo se ha comportado la corporación pública este año, en cuanto a tiempo y espacio dedicado a la celebración de la Semana Santa, así como a las grandes proyecciones cinematográficas de “espada y sandalia”, respecto a años anteriores sean mínimas, imperceptibles, pero este año tiene algo diferente.
El año 2026 nos iba a dejar imágenes espectaculares de la nave Orión que iba a orbitar alrededor de la Tierra para luego acercarse a ver la cara oculta de la Luna; pero en la tierra hay algo mucho más aburrido y mundano que esto.
El 2026 empezó con dos elecciones autonómicas, y una pendiente de celebrarse en Andalucía, y nadie se aventura a decir, si finalmente este año alguien osará sacar la temible bolita de las elecciones generales.
Por ello, el contenido de RTVE, como el resto de recursos de los que dispone el Gobierno para trabajar a su servicio, es especialmente sensible manejarlo con fineza y destreza.
Es cierto que existen acuerdos con la Santa Sede que han tenido todos los gobiernos, como también que la dirección de contenidos de TV no se ha mostrado desfavorable a la cabida religiosa en la emisión programada, defendiéndose a través del canal de difusión la idea de servicio público y de acercar la parte informativa de este canal también a esa audiencia que se define como católica.
Hasta aquí, aun siendo España un país aconfesional, como nuestra Carta Magna nos recuerda cada vez que se violenta o se incomoda a las palabras allí recogidas como manifestación del acuerdo alcanzado, podríamos estar muchas personas de acuerdo. La tolerancia a la que hacía referencia el presidente en la red social X, es esto precisamente.
En la espléndida novela de Miguel Delibes, ‘El disputado voto del señor Cayo’, Delibes con gran sabiduría se anticipa a contarnos en 1978, que hay una España vacía de la que nadie se acuerda, excepto cuando los sucios armadijos toman la palabra, y surgen los intereses políticos espurios, y cualquier voto cuenta. También nos relata ese abismo entre dos Españas; una la que representa al mundo urbano que se ha ido modernizando y la otra el olvidado y castigado mundo rural.
El ‘Duelo a garrotazos’, parido en la época negra por un genial Goya, que de haber sido contemporáneo de la joven democracia nacida tras la gran dictadura de Franco con las primeras elecciones -como nos narra la pluma del escritor del realismo social en aquella novela-, estoy segura de que también habría pintado con la misma furia de esas pinceladas sueltas, a esos dos gigantes matándose. Pero esta vez habría sido algo diferente, como una alegoría del enfrentamiento entre la España que miraba al futuro y la que aún permanecía en el pasado.
Nada en política es caprichoso, todo está perfecta y repugnantemente tasado.
Las elecciones autonómicas han sido un interesante aunque previsible ensayo. Extremadura, Aragón y Castilla y León, demuestran no sólo la derechización del votante, sino lo más relevante que quería el Gobierno que ocurriera, la dependencia de VOX.
El Gobierno necesita la exaltación de un eufórico VOX, pero esto ya sólo no basta.
Recurrir al miedo que supone tener a VOX en las instituciones, se ha debilitado a medida que el discurso mil veces repetido, como cualquier estímulo que se presenta masiva, intensa y recurrentemente, ha acabado extinguiendo la respuesta de miedo. A esto en psicología lo llamamos técnica de inundación, muy útil por cierto para tratar las fobias.
El Gobierno, sabía lo que hacía, en Moncloa debe haber buenos terapeutas - coaches, si se prefiere el esnobismo de acudir al lenguaje de Winston Churchill o Lord Byron-, entre sus cientos de asesores, que han trabajado a fondo para que el miedo a VOX ya no funcione.
El presidente del Gobierno sabe que en un contexto de máxima división, atraer al voto templado que se encuentra cómodo con un discurso moderado y alejado de tensiones, puede favorecerle.
Según los últimos datos del CIS, un 16,8% de personas católicas prevé votar al PSOE, un porcentaje pequeño sin duda, pero hay que tener en cuenta que tomando también como referencia los estudios del CIS, desde el 2020 el PSOE se ha dejado por el camino a un tercio de votantes que se confiesan católicos.
Los señores Cayo –quedaría demasiado absurdo decir también las señoras Caya para ser inclusiva, así es que no lo haré-, son importantes para los partidos políticos, en todos los contextos, y hay que buscarlos. Y si hace falta acomodar el discurso para activar a un votante nuevo, o a uno que se ha ido perdiendo, o cuando su casa o cualquier otro sitio le resulta más interesante y estimulante que las urnas, se hace y se hace sin escrúpulos.
Tamara Gorines de Pablos
Psicóloga con sólida trayectoria de más de 13 años liderando proyectos sociales vinculados a la igualdad de género. Especialista en comunicación política, consultoría estratégica.
Apasionada de la literatura, el cine y me define cualquier forma de arte capaz de provocar.