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Baruch Spinoza. Voorburg y el TTP. II


(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

En segundo lugar (Blijember) hace suya la tesis de que la Escritura hay que interpretarla literalmente y, aceptar que, por ser palabra de Dios, en infalible, de suerte que hay que anteponerla a nuestras ideas, incluso las claras y distintas. De donde deduce, contra las tesis de Spinoza, que hay que admitir que el pecado de Adán fue real y, consistió en que no obedeció el mandato de prohibición de Dios, de comer del fruto del árbol.

En tercer lugar, objeta a Spinoza que él (y Meyer, en su nombre, en el “Prefacio” al PPC (“Principia phlosophíae cartesiana”) no deja claro si las ideas expuestas son de Descartes, suyas o de Meyer. Llegados a este punto, podríamos hacer las siguientes observaciones. La primera y principal es que, pese a las dudas sobre el contenido del comentario de Spinoza a Descartes, las preguntas de Blijember, demuestras que en ese libro hay ideas de Spinoza y, están expresadas con claridad suficiente, para que su adversario las entendiese. La segunda, que los otros dos (o tres) temas están unidos, porque el método o forma de interpretar la Escritura condiciona, a su vez, en que sentido hay que entender el pecado de Adán y, por tanto, el mal moral y el pecado, en general y, en última instancia, las pasiones y la libertad humana.

Ahora bien, bajo esos tres problemas está latente otro, que es el esencial y, que tanto Blijember como Spinoza, definen como la forma de “conciliar” la creación (predestinación) y la acción divina (gracia eficaz) con la libertad humana y, a su vez, a Spinoza con Descartes.

Spinoza, aun reconociendo que tampoco él logra conciliar esas dos cosas, se niega concebir a Dios al modo humano: “yo no introduzco a Dios como juez”, Se niega igualmente, a dudar de las ideas claras, para aceptar siempre la verdad literal de la Escritura, ya que eso sería dudar de “los primeros principios”, o algo peor, confundir “lo que entendemos clara y distintamente, con lo que no percibimos”.

El problema que esto plantea sobre la Escritura, lo resuelve diciendo que una gran parte de sus textos, son historias de milagros, que están adaptadas al vulgo, ”parábolas” dice aquí, igual que en “la historia o parábola del primer hombre”, Y añade que la Escritura contiene un núcleo de verdades morales, cuya síntesis es el precepto de amar a Dios y, a los hombres por Dios y, que el solo basta para salvarse, incluso los ignorantes. En cuanto al problema de la libertad humana, viene a defender que es solo parcial y, que en definitiva, el premio o el castigo es el mismo, ya concibamos a Dios como juez, ya como ley necesaria.

Evidentemente, su solución resulta problemática, no solo para Blijenbergh, sino también para otros lectores. A pesar de ello, cuando le vuelvan a platear el problema, lejos de modificarla, se limitará a repetirla. Remitimos al lector al argumento “ad hominem”, con el que Spinoza despachará, un tanto desairado, a Schuller, cuando en nombre del amigo Tschirnhaus, siga insistiendo en lo mismo.

Cuando Spinoza deja la Ética, para publicar el TTP (“Tractatus theologico-politicus”) nos dice: “Ya estoy redactando un tratado sombre mis opiniones acerca de la Escritura. Con esta lacónica frase, anunciaba Spinoza a Oldenburg, la decisión que había tomado hacía unos dos meses, de guardar su manuscrito de la Ética, en un cajón del escritorio y, ponerse a redactar el del “Tratado teológico-político”.

Y a renglón seguido, les expone las razones que le han llevado a tal decisión. Primera, “los prejuicios de los teólogos”, que se oponen a la filosofía, aludiendo sin duda a W. van Bligenbergh, cuyo debate acaba de cortar él mismo. Segunda, el hecho de que el vulgo le acusa de “ateísmo” y, él tiene que defenderse, con lo cual parece aludir a sus vecinos anabaptistas de Voorburg, que, en un escrito de réplica, al firmado por su hospedero Daniel Tydemann y otros, solicitando de pastor a un tal Van de Wiele, lo calificaban a él de ateo y, peligroso para el Estado. Y tercera, “la libertad de filosofar y de expresar lo que pensamos”, que será el tema central del trabajo, por lo cual constará en el subtítulo.

Pues eso.

(Continuará.)

Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.

 

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