Lectura y escritura en el compromiso político: reflexionando con Generoso Plaza
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Tribuna Libre
La formación, la lectura, el análisis sosegado de la realidad, de las ideas, de las propuestas, etc. es, a nuestro juicio más fundamental que nunca en la edad de la posverdad, de las medias verdades, de las mentiras descaradas, del titular fácil, del mensaje abreviadísimo en las redes y, por lo tanto, tergiversado. Desde una posición de izquierdas se hace imprescindible la lectura, pero también escribir y divulgar las ideas y proyectos.
Fieles a nuestra metodología del empleo de materiales históricos queremos en este apunte de opinión ofrecer algunas reflexiones sobre lo que planteamos. Nos vamos, pues, a la primavera de 1910, de la mano de Generoso Plaza con su trabajo, “Procuramos que se lea”, publicado en Vida Socialista, en abril de ese año.
Plaza fue un socialista vinculado a la Agrupación de Burgos desde principios del siglo XX, y colaboró en distintas publicaciones. En alguna ocasión anterior nos hemos acercado a sus ideas en El Obrero.
Para Plaza divulgar las ideas socialistas era una necesidad grandísima en España. Añadamos, nosotros para nuestro presente, y, en general, las ideas de izquierdas, de progreso. En la época que escribía nos decía que en España, excepción hecha del proletariado militante y de los intelectuales, casi todo el mundo ignoraba hasta los más pequeños rudimentos del credo socialista. Nosotros adaptamos la frase: menos los militantes más comprometidos y los intelectuales en este país gran parte de la población puede ignorar las propuestas de la izquierda, aunque, seguramente hoy las causas pueden ser, además de algunas clásicas, más modernas.
Pero, curiosamente, algunas cosas de nuestro presente ya se daban hace más de cien años, porque Plaza nos habla de que se oía “trinar” muchas veces contra los “partidarios del reparto social”. Habría mucha gente que sin haber leído siquiera el programa socialista atribuía a los socialistas aspiraciones que no tenían.
Plaza hablaba de que haciendo un gran esfuerzo se conseguía, en ocasiones, ofrecer ideas socialistas, de las causas que contribuían a la transformación de la sociedad. Casi como ahora.
Y la causa de que esto ocurriera procedía, según Plaza, de que se estudiaba poco, que había mucha pereza mental, un fenómeno más censurable cuanto se manifestaba en ese momento entre la clase media y hasta en quienes tenían el deber de estudiar.
Lo que había que hacer era escribir mucho acerca de las ideas del socialismo, y en nuestra adaptación actual, de las ideas de progreso, multiplicando las publicaciones de revistas y periódicos, y haciendo que fueran muy leídos, un deseo en el que algunos seguimos estando un siglo después, pero no es nada fácil. En todo caso, envidiamos el optimismo de Plaza porque pensaba que de esa manera se conseguiría que se aminorase el número de “enemigos sistemáticos” y que se incorporasen a las filas socialistas, léase, progresistas o de izquierdas, que sentían de esa manera, pero no lo habían hecho por no haber tenido ocasión de leer lecturas socialistas.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.