El libro de la selva o la historia de la ranita Mowgli
- Escrito por Mercedes Peces Ayuso
- Publicado en Cultura
«Duerme tranquilo, y que no haya llanto, ni sueños que llenen el mar de amargura. Pues la fuerza de la manada está en el lobo y la fuerza del lobo en la manada»
El libro de la selva 1893-94, Rudyard Kipling
La literatura didáctica fabulada de animales con características humanas es tan antigua como el mismo arte de escribir, y las leyendas en las que hombres y animales luchan, se entienden, conviven, y se ayudan, también. En esta colección de cuentos, curiosamente escritos en Vermont, EE.UU., lejos de la India a la que describen, se nos invita a reflexionar sobre la dualidad que representa la civilización y lo salvaje, el mundo de las personas y el de los animales, vinculado mediante un elemento bisagra que toca ambos mundos sin pertenecer realmente de pleno a ninguno: Mowgli, el cachorro humano abandonado y criado por una manada de lobos. Aunque sea un niño, es el personaje principal, el más profundo y complejo del amplio abanico de seres que pueblan el libro, un conocedor de las leyes naturales que alcanzará la madurez muy pronto por y debido a las vivencias y las pruebas a las que se verá sometido. El viaje iniciático no lo hace solo, y vencerá gracias a un arma que le da la ventaja decisiva sobre las demás criaturas de la selva: la inteligencia, a pesar de su desventaja física. Es precisamente su instinto humano y su capacidad de raciocinio lo que le dota de una visión más amplia que la de los animales. Y la posesión del fuego. Prometeo en el esplendor en la hierba.
Por supuesto, la selva es peligrosa y está habitada por seres despiadados (Shere Khan, el tigre que odia al humano, o la gran serpiente Kaa, que le enseñará que las apariencias engañan, ergo desarrolla tu habilidad), pero también por auténticos compañeros que protegerán y fomentarán el desarrollo vital del niño, como su maestro Baloo y su guía, la pantera Bagheera. Tampoco es casual que a Mowgli lo adopten y críen lobos (de la amistad que unía a Kipling con el fundador de los lobatos, Baden-Powell, nacería el Lobatismo, la Rama Lobatos infantil del movimiento Scout que se organiza en “manadas” y que está inspirada en las aventuras de Mowgli, cuyos dirigentes se identifican con los personajes del libro encarnando determinadas características anímicas. No extraña nada la elección de estos animales totémicos si recordamos la filosofía de vida y las creencias del autor ̶ por cierto, el premio nobel de literatura (1907) más joven hasta la fecha. Tampoco resulta raro que se multiplicaran las versiones escritas y cinematográficas, ni que salieran imitadores con más o menos gracia (el aristocrático Tarzán o el inefable Orzowei, narananá narananá) pero yo, personalmente, me quedo con la película de 2016. Y con las canciones de Walt Disney, otro hermano de armas (masónicas) de Rudyard Kipling.
La camaradería, la honestidad y la verdad siempre triunfan, esa es la gran moraleja. Y te advierte: «Un mentiroso solo miente cuando confía en que van a creerle». Ponte a prueba, entra en tu propia selva.
Mercedes Peces Ayuso
Licenciada en Filología Hispánica (1984-89) y en Filología Alemana (2001-04) por la universidad de Salamanca, con diplomaturas en italiano y portugués. Vivió 10 años en Alemania, donde dio clases en la VHS (universidad popular) de Gütersloh, Renania del Norte-Westfalia, desde 1993 a 2000.
Posteriormente, ya en España, decide dedicarse a la traducción y corrección de libros y textos de diversa índole, labor que sigue ocupando a día de hoy.
Es miembro de la AEPE (Asociación Europea de Profesores de Español), de ASETRAD (Asociación Española de Traductores e Intérpretes) y otras entidades relacionadas con la traducción.
Asimismo, colabora como traductora honoraria para diversas ONG.
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