El sindicalismo internacional y la vivienda en 1964
- Escrito por La redacción
- Publicado en Textos Obreros
Los días 28 y 29 de octubre de 1964 en Bruselas se celebró una conferencia conjunta CIOSL-FITEN sobre la vivienda. Recordemos que la CIOSL fue la Confederación Internacional de Organizaciones Obreras que se puso en marcha a finales de 1949, siendo la principal organización sindical internacional porque llegó a contar con unas 234 organizaciones sindicales de 152 países. En 2006 se disolvió para formar la Confederación Sindical Internacional. La UGT formó parte de la misma, y restaurada la democracia, se celebró en Madrid, en noviembre de 1979 su XII Congreso.
La Conferencia llegó a una serie de conclusiones que compartimos en esta pieza. Es importante destacar que los sindicatos observaban la existencia de un grave problema de vivienda, recordaban el derecho a la misma y planteaban un abordaje internacional de la cuestión, instando a autoridades y organizaciones internacionales y sindicales a ponerse en marcha.
En primer lugar, se constató que existían graves problemas de vivienda en todo el mundo, incluido el desarrollado. Faltaban viviendas y había muchas de mala calidad. El problema se había agravado en el caso de los países en vías de desarrollo porque habían experimentado un aumento demográfico y un éxodo rural que había hecho crecer las ciudades de forma desorbitada, sin olvidar que faltaba mano de obra cualificada en el sector de la construcción.
Reconocido el problema, se quería hacer constar que el objetivo de todo desarrollo y progreso económico consistía en dar satisfacción a las necesidades humanas y sociales fundamentales, y una de las principales era la vivienda decente, debiendo ser objeto de especial atención en todo plan de desarrollo económico, en todos los países.
El sindicalismo internacional declaraba que la solución a estos acuciantes problemas de la vivienda en los países en vías de desarrollo dependería de la acción y asistencia internacional, debiendo ser intensa, coherente y sistemática.
La Conferencia reafirmaba las propuestas de la CIOSL y la FITEM sobre la necesidad de que se estableciese un organismo especializado en la ONU para la vivienda.
La creación de un Comité de la Habitación (vivienda), de la construcción y de la planificación de las Naciones Unidas sería, pues, el primer paso, pero, además se exhortaba a los miembros de la ONU a que votasen fondos necesarios para el Comité. Además, habría que obtener fondos de fuentes internacionales y regionales como la Alianza para el Progreso, el Fonde Desarrollo de la CEE, y de fuentes nacionales.
Una de las tareas más importantes a realizar en los países en vías de desarrollo sería la creación o desarrollo de industrias locales para preparar materiales de construcción adecuados y también la formación de trabajadores y técnicos.
La Conferencia pensaba que no llevaba camino de disminuir la urgente necesidad de viviendas sociales en los países industriales, por lo que debía ser una cuestión preferente en la planificación económica. Aunque se reconocía que se habían emprendido actividades en estos países en relación con la vivienda social por distintos gobiernos, autoridades locales, cooperativas, organizaciones sindicales, etc. persistía la necesidad de una acción intensiva en relación con la vivienda.
Los sindicatos consideraban que para cumplir con los objetivos de construcción de viviendas sociales las autoridades públicas deberían disfrutar de la facultad de adquisición obligatoria de grandes reservas de terrenos, que los precios de los terrenos adquiridos de esta forma debían basarse en su valor de uso actual, que deberían destinar fondos públicos para subsidiar construcciones residenciales al tipo de interés más bajo posible, que las normas de las nuevas viviendas deberían ser adecuadas para dar satisfacción a la creciente capacidad adquisitiva de las economías en expansión, y que debía procurarse conseguir el mayor grado de productividad en la industria de la construcción.
Por fin, se hacía un llamamiento a las organizaciones internacionales y regionales, a los gobiernos, a las cooperativas y a las organizaciones sindicales para que no escatimasen esfuerzos y realizasen las máximas aportaciones a las tareas que se planteaban en la declaración con el fin de poder conseguirse lo más rápidamente y de forma completa el objetivo de hacer frente a las necesidades de vivienda.
Hemos consultado el número 155 de Le Socialiste de 10 de diciembre de 1964.
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