1. Anemia presupuestaria:
El 1% del PIB europeo es el presupuesto –en intensa discusión– del que puede disponer la Unión Europea para hacer frente a los desafíos abiertos en la economía mundial. Retos que van desde la configuración de nuevos procesos de industrialización, la transición energética, la lucha contra el cambio climático, los impactos de las guerras de Ucrania y la de Irán, la desigualdad y las tensiones demográficas. Mientras Estados Unidos dedica el 25% del PIB al presupuesto federal, Europa persiste en una apuesta famélica, insuficiente a todas luces para encarar los envites a los que se enfrenta. Todo en un marco de cambios geopolíticos sacudidos por la posición de la administración Trump, la orientación expansiva de Rusia y el avance de China. Estamos ante una conformación de bloques orwellianos, con la utilización de guerras híbridas y rearmes generalizados que abrazan la desinformación y la tergiversación como uno de sus ejes prioritarios.