“Los abolicionistas tenemos dos argumentos de justicia contra la pena de muerte: no es proporcional y es irreparable.”
“Los abolicionistas tenemos dos argumentos de justicia contra la pena de muerte: no es proporcional y es irreparable. Uno de los fundamentales requisitos de la pena es que sea proporcionada al delito; esto es, ni más ni menos grave de lo que es preciso para impedirlo. En la Declaración de los Derechos del Hombre se proclama que las penas sólo son justas en cuanto son necesarias. La pena de muerte no cumple la condición de proporcionalidad”.
Luis Jiménez de Asúa, “Pena de muerte y norma de cultura”, 1934.
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