Me llamo Matilda Vital. Nací en un pueblo montañero cerca del mar. Mi abuela materna lavaba la ropa en el lavadero del pueblo. Me encantaba el olor de la ropa limpia tendida al sol bailando con el viento. Todo lo que me lleva hasta la libertad del amor se parece a esa ropa limpia que aún anclada a su cuerda fija, no deja de volar. La poesía siempre me lleva hasta ese lugar de gozo, libertad y vivencia personal. Por eso, tal vez, me he ganado la vida haciendo lo que me gusta hasta el punto de aceptar heroicamente el dolor también del amor.
Sostenidos sobre una sábana,
cálida y blanca
cubiertos de nada.
Vivos y enteros,
vestidos con nuestras almas.
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