Los reyes
- Escrito por Juan Pedro Barcelona
- Publicado en Poetas
En una humilde casita,
espejo de la honradez,
se encuentran un pequeñuelo,
un jóven y una mujer,
desconsolados sin duda
puesto que lloran los tres.
—¿Por qué lloras, pobre, anciana?
—No preguntéis el por qué.
Lloro por mi hijo querido
que quizá no vuelva á ver;
por mi hijo, que fué soldado
para defender á un rey,
y que algún día luchando
con sus hermanos tal vez,
morirá matando á un tiempo;
la madre que le dio el ser.
—-Y tú, niño, ¿por qué lloras?
— Lloro porque Juan se fué,
y Juan traia dinero
para comprar que comer;
y cuando estaba mi hermano,
el que ahora soldado es
ningún día tuve frío,
ni sufrí el hambre y la sed,
ni me puse nunca enfermo
porque me cuidaban bien.
— Y tú, robusto mancebo,
¿lloras...?
—¿Y qué puedo hacer?
Cuando de mi hermano al lado
vivíamos todos, y él
solícito trabajaba,
y habia en nuestra estrechez
más dicha y más alegría
que en la casa de un marqués;
hoy no está, y ya la desgracia
sobre nosotros cruel
se ceba. Ayer mismo el amo
no contento con hacer
que trabaje catorce horas
por un mezquino interés,
quiso obligarme á que fuera
un voluntario del rey,
del que á mi hermano nos roba,
y como yo me negué,
sin atender á mis ruegos
me despidió del taller.
—¡Pobre madre, pobre niño,
Pobre mancebo también!
Esto ocasionan los reyes;
la ignorancia, la escasez,
la miseria, el privilegio
y la tiranía; ved
sus consecuencias fatales
sobre el pueblo recaer,
y con estas enseñanzas
solo á odiarles aprended,
que el pueblo honrado no puedo
ni feliz, ni libre ser,
mientras esté encadenado
al despotismo de un rey.
(La Ilustración republicana federal, 31/12/1871)