El mendiguito
- Escrito por M. Martín de Mendoza
- Publicado en Poetas
Paseando lentamente
junto al ancho portalón,
aguantando el chaparrón
é implorando humildemente,
está el niño, día y noche,
con ansiedad atisbando,
siempre solo y esperando
la llegada de algún coche.
Llega uno al fin. Con cautela
el golfillo va animoso
á su encuentro, y presuroso
corre á abrir la portezuela.
Y con mueca de dolor,
su boquita temblorosa
gime, triste y quejumbrosa:
-¡Una limosna, señor!
En vano pide clemencia;
nadie su paso detiene.
¡Sin duda el niño no tiene
ni derecho á la existencia!
Un transeúnte le pisa,
otro le da un empujón;
más tarde, del portalón
sale el portero, de prisa,
y llegando con sigilo
al niño, que está llorando,
le dice: —Estás estorbando;
¿por qué no vas á un asilo?
— ¡A un asilo! ¿Y dónde hallar?
(dice el niño). Bueno fuera;
eso es lo que yo quisiera.
¡Qué sencillo es ordenar!
¡Como si hubiera instalados
lugares, donde acomodos
y albergue encontraran todos
los niños abandonados!
Vida Socialista, 3 de noviembre de 1912