Miserias del régimen
- Escrito por Eduardo Benot
- Publicado en Poetas
No son vanas quimeras ni locas fantasías
de ensueño alucinado los trances del dolor...
los pechos comprimidos de insomnes costureras
que tosen y trabajan en mísera labor.
No son sueños las niñas que duermen en portales
calados los vestidos, helados ambos pies;
las madres que á vecinas encargan sus criaturas
en tanto que trabajan al sórdido interés.
No son sueños las ansias de aquellas lavanderas
que cogen pulmonías en un río glacial;
ni son vanos delirios los rostros requemados
de tantos albañiles que van al hospital.
¡Oh! ¡Pobre el que allí muere! i Le cubre un practicante
la cara, y sobre el pecho le pone negra cruz!...
Que ha muerto, saben luego sus hijas á la puerta,
y van de allí á acostarse sin ropas y sin luz.
No son, no son delirios los cuerpos, ya sin formas,
transidos por los hielos, tostados por el sol...
los pobres que en los vicios aturden sus angustias
y acaso lleva al crimen un vaso de alcohol.
En hórridos trabajos, al toque de alborada,
la lívida pobreza se pone á martillar,
y, muerta de cansancio, de noche se retira
sin pan jamás bastante su fuerza á restaurar.
¿Por qué en indiferencia la holganza de los ricos
contempla de los pobres el lento padecer
y nunca el santo impulso ni el grito de justicia
la fibra inerte y lasa les hizo estremecer?
¿Vivir podéis, acaso, sin lástima siquiera
de tanta pobre madre que ve días sin pan?
Salid de vuestro olvido; pensad de que no es justo
que no alivie la hartura del hambre el negro afán.
(Vida Nueva, n.º 71, 1911)