El despido
- Escrito por Álvaro Ortiz
- Publicado en Poetas
El jornal de la semana
fué á cobrar el pobre viejo,
y su patrono, al pagarle,
le dijo con duro acento:
—No vuelvas más al trabajo;
ya no sirves en tu puesto,
porque en tu naturaleza
hizo su labor el tiempo.—
Quedó el anciano sumido
en profundo desconsuelo;
dos lágrimas silenciosas
á los ojos le salieron,
y así habló,
alzando la frente
sobre su encorvado cuerpo:
—Muchos años, nueve lustros,
he trabajado en tu medro,
y hoy, que no sacas ventaja
del producto de mi esfuerzo,
con tranquilidad pasmosa
me dices: —Ya no te quiero—,
¡y me arrojas á la calle
como un pingo de desecho!