Soneto
- Escrito por La redacción
- Publicado en Poetas
Un sacristán jubilado
¡Oh, nación infeliz! ¡Oh, pobre España,
donde obispos levantan escuadrones,
y van llevando vela en procesiones
los militares con paciencia extraña!
Donde reina el error, donde el que engaña
impune triunfa y luce sus millones,
donde se da tormento en las prisiones
y la justicia es vil tela de araña.
Donde el torero es Dios, la hipocresía
un medio de vivir, la fe un delito
y el hombre mercader ó mercancía.
¡Oh, locura común, rumbo maldito!
Si no lo cambias pronto, España mía,
perecerá cansando:—¡Estaba escrito!