EL OBRERO PERIODISMO DE DATOS
18 sept 2026 | Actualizado 11:49 CEST
PERIODISMO DE DATOS
¡A las urnas!
Imagen ilustrativa generada mediante inteligencia artificial.

La pereza mental es un atributo de tantos españoles como la voluntad y el emprendimiento lo son de tantos otros. Empero, cuando se trata de hallar una explicación a fenómenos complejos, pocos de nuestros compatriotas superan la tentación de recurrir a interpretaciones simplistas. Más aún, cuando en la descripción de cualquier asunto político surgen más de dos variables, quienquiera que se atreva a enunciar una sola variable más, será tildado de conspiranoico. Y es ahí donde aparecen las controversias políticas más intensas debido a que la Política, entendida como arte de gobernar, ciencia del poder o ciencia del Estado, es en realidad un álgebra cuajada de complejidades. Tantas, que en su seno concurren no una, ni dos, ni tres, sino múltiples variables que, de no ser examinadas y seleccionadas las más relevantes, impedirán cualquier interpretación cabal del asunto político tratado…

Veamos. España se halla en pleno proceso electoral. Queda un mes para que los moradores de este país sean convocados a las urnas. En circunstancias normales, las campañas electorales sirven para dar a conocer lo que ha hecho el Gobierno y lo que se propone hacer, al igual que la oposición marca su programa de actuación y las metas a conseguir si resulta ser la fuerza gobernante. Una advertencia: en España, la fuerza más votada si no obtiene mayoría parlamentaria no gobierna.

Bien. A esta variable se suma otra, a saber. España vive en una situación de profunda anomalía política desde hace ocho años. Y ello habida cuenta de que este precepto constitucional que concede la capacidad de gobernar al partido que goce de mayoría en el Parlamento, ha sido rechazado tajantemente por la oposición. Desde entonces, la oposición, que sí superó en votos al partido hoy gobernante, se ha comprometido desde entonces en deslegitimar al Gobierno legítimo, que sí ha gozado de los apoyos parlamentarios exigidos para gobernar.

A la anomalía descrita hay que añadir que, como consecuencia de tal pretensión de deslegitimación, el consenso, la herramienta decisiva para suscribir pactos de Estado entre Gobierno y oposición en un régimen democrático, ha desaparecido de las prácticas políticas y parlamentarias. De ello se desprende la imposibilidad de elaborar los presupuestos generales del Estado, así como la incapacidad legal de abordar problemas de palpitante actualidad como el tan sangrante problema de la vivienda, más los del no menor de la educación pública o de la sanidad, igualmente pública, vectores de la vida social que demandan el acuerdo de Estado para tratarlos y darles la salida que exige la mayoría social de los ciudadanos concernidos por sus déficits.

Malas personas

Lo malo de esta falta de consenso es que se ha visto sustituida por la instalación del insulto, la insidia, la descalificación y la deshumanización del contrario, en cuya agitación contra el adversario político han surgido especialistas que han profanado un día sí y el otro también el Parlamento, donde reside la soberanía del pueblo español. Nadie es capaz de delimitar el alcance que en democracia puede llegar a adquirir esta premeditada degradación de la vida parlamentaria operada en España por esas personas, habitualmente malas personas, que todos conocemos.

Otra variable a agregar a la cesta. El poder judicial, a través de importantes miembros de entre sus componentes, parece haber confundido la autonomía respecto de los otros poderes, Ejecutivo y Legislativo, de tal modo que propende a independizarse del marco democrático; y en su deriva, ha creído que le compete a él adoptar decisiones políticas, competencia estricta del Ejecutivo y que corresponde a algunos jueces crear, emendar o inaplicar las leyes, competencia del Parlamento.

Ello ha generado una drea a tres bandas entre sendos poderes cuyo precipitado ha sido un desconcierto generalizado en buena parte de la opinión pública, eso sí, debidamente confundida por la opinión publicada, la misma que acostumbra carecer de base informativa contrastada, desde medios que suplantan premeditadamente la información, de la que carecen, por la opinión, que inventan. Estos medios son los que reciben copiosas subvenciones de específicos gobiernos regionales incapaces de idear medidas para sus comunidades, empeñados en medirse con el Presidente del Gobierno a costa de sucesivas astracanadas.

Item más. En el plano de las relaciones internacionales, comparece una variable más. Al otro lado del Atlántico un sistema imperial poderoso, el de los Estados Unidos de América, ha emprendido el camino hacia su declive como superpotencia única sobre la escena mundial. Se siente acechado por el auge inexorable del multilateralismo. Para remediar tal deriva propia, necesita guerras que infundan temor y sumisión a sus designios. Hace tiempo, quiso humillar a Rusia azuzando a Ucrania en su contra, y ahora le pide el gas siberiano cuyo gaseoducto europeo presumiblemente mandó dinamitar o supo que iba a ser dinamitado, mientras daba luz verde a ese pupilo suyo israelí para que masacrara el pueblo de Palestina, asesinando, al menos, a 40.000 niños.

El enemigo americano

Europa, que secundó solícita o silenciosa sendas arbitrariedades del declinante imperio, figura hoy también en la nómina de sus enemigos, ya que trata de impedir que se le arrebate a Dinamarca su soberanía histórica sobre Groenlandia, mientras sufre aranceles desorbitados y punitivos si el Viejo Continente decide comerciar con quien le convenga, por ejemplo, con China, ya hoy superpotencia tecnológica. Y todo ello, por caprichosa decisión de un atrabiliario señor que, para espanto de los demócratas y progresistas de todo el mundo, ejecuta allí su segundo mandato presidencial y se histeriza ante la inminencia de las elecciones de medio mandato donde puede llevarse -o no- un serio varapalo.

Ante tanto desmán, en Europa, más concretamente en España, surgió una voz, avalada por varios millones de voces de europeos indignados, que se atrevió a decir NO a aquel disfórico presidente norteamericano, a sus amenazas, aranceles, crímenes y guerras, como la perpetrada junto a Israel contra Irán, que ha causado, entre muchas otras exacciones, como el asesinato de la cúpula republicana islámica y el bombardeo sobre objetivos militares y civiles, un aumento desorbitado de los precios de combustibles, petróleo, gas y grano, con impacto sobre los bolsillos de ciudadanos de todo el mundo.

¡Ah! Entonces, ¿tienen que ver las anomalías previas a las elecciones y precipitantes de ellas, a las que asistimos en España, por ejemplo, los sucesos de Ceuta, y a las que asistiremos en el mes que queda, tienen que ver, digo, con que el mandamás del tupé rubio y su pupilo genocida no toleren la mínima impugnación, tan educada pero firme, como la realizada por Pedro Sánchez contra las arbitrariedades de aquellos dos desquiciados?

Luego surgen curiosidades a añadir a las variables descritas. Qué extraño que tres de los más graves problemas para el crédito gubernamental, industrial y económico español, a saber, el apagón total de la primavera de 2025; el accidente mortal del tren en Adamuz, de enero de 2026; y el choque de trenes en Urda, Toledo, el 28 de octubre, tengan el denominador común de…”fallos tecnológicos”… ¿Recuerda el avisado lector quién jaqueó, entre 2020 y 2021, los teléfonos del Presidente Sánchez, los ministros españoles de Defensa, Exteriores y Agricultura mediante el dispositivo Pegasus, de la empresa NSO de Israel, que solo puede operar con licencia estatal israelí, país poseedor de patentes de sistemas super-desarrollados de control tecnológicos de centrales y redes eléctricas? Consta en acta que Israel y Marruecos, con la bendición de Donald Trump, estrechan a marchas forzadas relaciones militares, de inteligencia y de adquisición alauí de armamento para el régimen de Rabat, cuyo Gobierno vuelve a la carga reivindicando Ceuta y Melilla. Pero se muestra incapaz de detener a 80.000 jóvenes y adolescentes que deseaban huir del país vecino y se adentraron a la carrera en Ceuta el pasado mes de julio, fiesta de la exaltación monárquica en el país vecino.

Otras variables pertinentes conciernen a la demanda de saber si hay o no quiénes o qué fuerzas políticas españolas están en sintonía con las fuerzas que desde Estados Unidos e israel se proponen derrocar al Gobierno constitucional español. Para muchos demócratas, esos aliados son perfectamente identificables, pues se han fotografiados sin rubor con sendos dirigentes de los cuales reciben parabienes y, con certeza, algunos bienes por determinar, señaladamente avales políticos incondicionales. Hasta el momento, ni unos ni otros han conseguido derrocar al Gobierno de España. Pero no cejan en su empeño.

En medios políticos madrileños se cuenta que Marco Rubio, secretario de Estado norteamericano de origen cubano, alardeó hace dos años de que pondría al expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero en busca y captura. Lo tenía muy claro ya entonces, al parecer mucho antes de que trascendiera lo que muy posteriormente se supo sobre las joyas que depositó, retuvo u olvidó en una caja fuerte propia. Pero lo que nadie sabe es que la inquina del político semigringo hacia Zapatero databa de mucho antes y obedecía a la mediación que el expresidente español, por petición estatal, realizaba con países iberoamericanos hermanos para poder adquirir productos de primera necesidad para sus pueblos, necesidad que el boicoteo y las sanciones estadounidenses les impedía satisfacer en mercados internacionales.

Por cierto, parece que la ilegal injerencia de la policía estadounidense, sin aval judicial español, puede desmontar su inculpación o posponerla sine die. En el ínterin, quizá veamos al exministro Montoro, del Partido Popular, comparecer ante un juez por haber montado todo un gabinete de influencias a favor de determinadas compañías para las que promovía legislación ad hoc a cambio de dinero, de mucho dinero, en la mismísima sede del Ministerio de Hacienda, en la calle de Alcalá.

En fin, como vemos, las variables juegan un tremendo y determinante papel en la agitada arena política y electoral española. ¿Cuál de ellas es la dominante? Dejo al arbitrio del amable lector la elección de la que prefiera considerar tal.

Ojalá Ojalá

los procesos electorales se sustanciaran aquí sobre la base según la cual los votantes pudieran optar entre alternativas políticas honradamente expuestas y sin malas artes. Porque España no merece tanta maldad como la que hay ahora desplegada en la escena. Ojalá la crítica política argumentada desplazara al insulto y la confrontación en forma de diálogo reemplazara a la descalificación personal deshumanizante. Pero… con los mimbres con los que se cuenta, no parece probable que ello suceda.

Entre tanto, el proceso electoral proseguirá, si bien conviene tener en cuenta una advertencia: si los pronósticos de victoria de los partidos amigos del genocida y del imperio declinante se debilitan y menguan, con certeza, según algunos temen, podíamos asistir a nuevos y sorprendentes episodios tan dolorosos o más aún que los hasta ahora y desde hace ocho años, los españoles demócratas venimos sufriendo.

Pero al miedo se le espanta con voluntad y arrojo. Confiemos en el voto de tantas mujeres que saben lo que les viene encima, de perder las posiciones progresistas tan tenazmente luchadas y conseguidas durante décadas. Confiemos en el voto de los pensionistas, conscientes ya de las amenazas vertidas por quienes quien abrir paso a sus saqueadores. Y otorguemos nuestra confianza a los inquilinos con conciencia social y a los jóvenes explotados, que con un Gobierno de progreso sus reivindicaciones estarán mucho más cerca de lograrse. Votemos pues con la mente puesta en conseguir que los Gobiernos español y europeo destierren la guerra de sus programas, yugulen eficazmente las pandemias, reduzcan los efectos antrópicos del cambio climático, transformen Europa en árbitro mundial y no cola de ratón del viejo león herido e inauguren una etapa de paz y concordia mundiales, asumiendo el patrimonio civilizacional de tantas culturas que han esmaltado la historia humana.

Hacemos el periodismo
que la sociedad necesita:
¡Tú lo haces posible!

El periodismo verdaderamente independiente no responde a intereses corporativos ni políticos; responde únicamente a sus lectores. Para seguir investigando, destapando realidades incómodas y garantizando una información rigurosa, libre de censura y con firmes valores sociales, necesitamos tu apoyo.

Cada aportación económica es el escudo que protege nuestra libertad y la garantía de que las historias que importan sigan saliendo a la luz. Apoya hoy nuestro proyecto y defiende un periodismo libre.

 

*Si deseas hacer una donación a EL OBRERO a través de tarjeta de crédito (o cuenta bancaria asociada a Paypal), desde cualquier país del mundo, puedes hacerlo con el sistema de pago seguro PAYPAL, en el enlace "¡Apóyanos y dona!". Es muy sencillo operar con PAYPAL, y totalmente seguro. Paypal no comparte tus datos de cuenta o tarjeta con terceros, ni con EL OBRERO. En el último paso, Paypal te generará un recibo del pago efectuado. Muchas gracias por tu apoyo. Para cualquier duda, escríbenos a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo..

Log in or Sign up