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El “amigo”… ¿invisible?


(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

Once upon a time…ni me acuerdo de cuándo es esa costumbre de invisibilizar al amigo, a la amiga o amigue. ¡¡A qué mente avispada –comercial, seguramente- se le ocurrió la mandanga del regalo secreto!!

Tiene su gracia, me aseguraron hace muchos años y al conocer sus “entrañas”, me causó una gran ansiedad. Por más que insistieran en el factor “echar risas”, divertirse y pasar el rato, a mí se me revolvían las tripas; me tranquilizaban, ante mi susto por el anonimato y la sorpresa: “si es una tontería, un detalle, sin más”… y el límite presupuestario al alcance de todos los bolsillos. Bien. Parecía algo inocente, inocuo…un puro pasatiempo.

Y a partir de ese momento, tocaba pensar y repensar, mirar y remirar al “regalado” desde la invisibilidad, insisto. Sin que se notara; sin que se apercibiera. Observación minuciosa de sus gustos, acciones y reacciones…casi una persecución de sabueso, toda una injerencia en la intimidad del otro, aunque el fin valía la pena, el esfuerzo y la intromisión. Pues no.

Abomino de las sorpresas, de lo invisible, pero no de los amigos. Da igual la modalidad que adopte esta celebración: entre compañeros de trabajo, entre amigos o en familia. Eso del “amigo invisible en el curro” tiene su aquel, porque ya sabemos que no siempre coincide lo de “colegas y sin embargo amigos”…y una vez descubres el regalo de ese escondido amigo, comienzan las sospechas. Y según a quién toque regalar, vas dado.

Ya en el lío, el día de la celebración, se repite el “a ver, a ver, y ¿a ti?…” y de estas exclamaciones al mosqueo, solo una copa de cava, o chupito (qué manía esa de dejar el regalito para los postres: se cuaja todo el condumio). Sorpresas y pasmo a cascoporro. Seguro que para la siguiente edición, ese amigo se porta mejor o se acaba lo transparente de la amistad.

Menos mal que las vacaciones están de por medio y de vuelta al tajo, uno confía en la fragilidad de la memoria y en que todo haya quedado en anécdota. Entre amigos y familiares, eso del presupuesto es muy sui generis: siempre está el espléndido, el que no para mientes en gastarse un fortunón y no escatima en pasarse varios pueblos, porque le gusta regalar o porque le sobra la pasta. En este caso se mezcla la largueza con el afán de impresionar: adivinar de quién se trata es demasiado fácil. Y para la próxima ocasión, todos cruzamos los dedos para que seamos el regalado y que no nos toque regalar a él.

Esta casuística me recuerda a un nuevo amigo invisible que se ha instalado entre nosotros desde hace más de un año en forma de virus: ese bicho que no sabíamos si se había colado por la noche tipo murciélago foráneo, y que con el tiempo y acomodado en nuestros lares, adopta formas y figuras en griego; de la delta a la omicrón y sigue sumando. A ver si llegamos pronto a la omega y cerramos el alfabeto.

Es invisible pero se palpa y se siente. Intentamos esquivarlo, que no nos regale nada, que pase de nosotros. Conjuramos su presencia con mascarilla y distancia, nada de celebraciones ni de fiestas, “¡¡fus fus!!” y a cruzar los dedos.

Y ahí tenemos a autoridades sanitarias y políticas atizándonos zascas más o menos invisibles a diestro y siniestro que uno nunca sabe por dónde le van a venir; recomendaciones y sugerencias, invisibles normas tajantes hasta que recibes la bofetada en forma de positivo, antígeno va y PCR viene; cuarentena y teletrabajo… vaya jolgorio festero, una y otra dosis de inoculación mágica, también invisible…parece que ahora a la EMA le gusta lo tangible (se acabó el pinchazo cuya sustancia nadie ve; picotazo y escozor invisibles) y ahí la tenemos con la pastilla contra covid: eso, eso, lo que se ve y lo que se toca.

Nuestro nuevo amigo invisible en forma de medicina y panacea para esta pandemia que continúa oleando: de “olé” y de ola.

A mí, siguen sin gustarme los amigos invisibles.

Doctora en Ciencias de la Educación, Licenciada en Filología Hispánica y Diplomada en Filología francesa. Actualmente Profesora de Lengua Española en la Universidad Pontificia Comillas (Madrid) donde ha desarrollado distintas responsabilidades de gestión.

Ha impartido cursos de doctorado y Máster en Didáctica de Segundas Lenguas en la Escuela Diplomática del Ministerio de Asuntos Exteriores de España y en universidades extranjeras, entre otras: Wharton College, en la School of Law de Seattle University, Université de Strasbourg, y desde 2002, es profesora invitada en la Copenhagen Bussiness School de Dinamarca, en el Tecnológico de Monterrey (México), en la UNAM de DF (México) y en la Universidad de Ginebra (Suiza). Forma parte del claustro de la Universidad de Maroua en Camerún.

Destacan entre sus publicaciones, Con eñe, Lengua y Cultura españolas; Cuadernos didácticos para el guión de cine (C.D.G.); En el aula de Lengua y Cultura; Idea y redacción: Taller de escritura, y ediciones críticas de diferentes obras literarias enfocadas a la enseñanza: La tesis de Nancy, El conde Lucanor, Romancero, Fuenteovejuna…

Asiste como ponente invitada a congresos internacionales, entre los que destaca el último celebrado en La Habana sobre Lingüística y Literatura. Ha participado en la Comisión para la Modernización del lenguaje jurídico del Ministerio de Justicia y en diferentes Jornadas de Innovación docente. Dicta conferencias y publica artículos sobre la interconexión lingüística en traducción.

Su investigación se centra en la metodología de la enseñanza del español (lenguaje para fines específicos) y análisis del discurso.

Actualmente coordina el proyecto de investigación Violencia y Magia en el cuento infantil y forma parte del programa Aglaya sobre la investigación en mitocrítica cultural.

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