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Rouge à levres: labios rojos y megabrote (¡qué vergüenza!)


El otro día, viendo la televisión, me fijé que muchas tertulianas ya habían recuperado su rouge à levres…

Los fabricantes de cosméticos se frotan las manos porque ven recuperar un mercado casi perdido.

Y es que los labios rojos invitan a parlotear, a que se nos llene la boca pintada con hableteo de todo tipo…¡¡Padres y madres!! ¡¡Qué vergüenza!!

Todo lo que estamos oyendo de estas personas “maduras” sobre sus hijos, los del macrobrote… A voz herida: ¡¡que son menores…!!

Las noticias de estos últimos días desde Mallorca, de esos “campos de concentración” en los que “han secuestrado” a estos preuniversitarios, me producen una rabia que no puedo contener.

Y hablo como madre, como paciente de riesgo (alto), como profesora y como ciudadana.

Exacto. Los hoteles covid, son eso, cubículos de retención para unos estudiantes que han sido recluidos pasando las de “Caín”, que decíamos antaño.

Y desde la península fletando ferrys, autobuses y aviones. Sacándolos de la isla como si fueran condenados a galeras. Pero además, con la altanería, la irresponsabilidad y el libre albedrío de hacerse o no las pruebas pertinentes. Enarbolando esa bandera falsa de “libertad”, esclavos de otro tiempos.

¡¡Qué vergüenza!! “Habeas corpus” como churros…Qué mal se está gestionando. Mal tirando a peor. Padres y madres, ¡¡genio y figura!!

Llamar a un confinamiento secuestro es un delito, un abuso: un escupitajo ignorante. Y eso sí, ¡¡vacuna para ellos!! para que vuelvan al desfase, los fiestorros, y todo lo macro y mega que se les ocurra: viajes, botellón…Puro desafuero, desmanes a tutiplén.

Vaya drama, ¿eh? desayunando yogur con fresas en la habitación del hotel. Eso es una tortura, por supuesto. No tiene otro nombre.

¡Qué poco saben del uso de palabras, de lenguaje y de salud! Poco, no. Nada. ¡¡Una vergüenza!!

No se ha ido la pandemia, terrorífica por cierto. Convivimos con el virus y estos se desmelenan: padres e hijos.

Como madre me da pena que los padres no demos ejemplo; porque eso es lo que nos toca ante nuestros hijos. Ni hablar de viajes, de festivales, competiciones multitudinarias y demás zarandajas de espectáculos de ocio a nuestros vástagos. No toca. Fin.

Como paciente de alto riesgo, ya lo he escrito en más de una ocasión: quienes defienden la salida despavorida de estos jóvenes, desconocen hospitales, ucis, inoculación de tratamientos, pitidos de máquinas que enganchan a una cama, miedos y enfermedades. Muertes.

Como profesora, me consta que hemos pasado un curso, junto con el anterior, difícil, que nos hemos esforzado en proporcionar una buena educación, que estamos exhaustos y que nos hemos dejado la piel para que nuestros alumnos y sus hijos pasen la EVAU (o con be que lo mismo da) y de premio…¡¡alegría, alegría!! El tan ansiado viaje de fin de curso porque el niño se lo merece y se lo ha ganado.

Que disfrute. No, No toca. Y punto. Estamos educando y criando a unas generaciones poco tolerantes a la resistencia, poco solidarias y cada vez más individualistas.

De nuevo acudo a la RAE, tan visitada en estos momentos y aprovecho para recordar algunas de las acepciones del verbo tan traído: ‘disfrutar’ significa poseer algo bueno y gratificante, “disfruta de buena salud”, por ejemplo; experimentar placer y alegría con alguien o algo.

Y vaya que si han disfrutado, de lo lindo: polea sube y polea baja hasta sus habitaciones; bolsas negras en las que les hacían llegar…¿libros, tal vez? ¿Apio o manzanas?

Sí, va a ser eso…que pedían lectura para disfrutar de las horas de confinamiento o para digerir los alimentos polisaturados que han deglutido. Ni burbuja ni nada… Vaya polvorín. Jarana en los pasillos y en las habitaciones de “celdas” de 4 y 5 estrellas. ¡Qué desmadre! Había que haberlos dejado al aire libre, que durmieran al raso, en la arena playera y así que el virus viajara libremente.

No sé si lo llevaban puesto o lo han adquirido; los epidemiólogos se han hartado de comunicar que el contagio es rápido aunque luego permanezcan asintomáticos. Los jóvenes son fuente de transmisión vírica para ellos y para sus próximos.

Y con todos ellos en sus respectivas comunidades, la difusión está servida: ahora, a casa, y ahí sí que deberían estar encerrados… bajo 7 llaves, todos. Ya me gustaría saber cuántos de ellos y de los suyos van a guardar la cuarentena en sus lugares de origen Y el efecto mariposa…menudo trasiego de contagio: estrecho y muy estrecho. Más de 1.800, 2.500 casos y subiendo…Incidencia disparada…

Como ciudadana, cuarentenas y confinamientos son un auténtico ejercicio de responsabilidad.

No han servido de nada los aplausos, la supuesta solidaridad, los homenajes a los sanitarios, los muertos. Así. Cifras y cifras de muertos.

¡¡Qué vergüenza!! No siento empatía hacia esos padres que han permitido a sus hijos el viaje, ni como madre, ni como paciente ni como profesora.

Los jornaleros hicieron cuarentena y no pasó nada, por ejemplo. Era lo que tocaba.

Por supuesto que todos tenemos ganas locas de pasar página a la pandemia; pero no nos precipitemos. Estupidez humana suponen esas conductas.

Se nos llena la boca, pintada de rojo con protestas y quejas: inconsciencia de padres y madres. Y sus hijos han aprobado y acceden a la universidad…¡¡a temblar!!

Llevo los labios pintados de rojo, he recuperado después de tanto sufrimiento mi rouge à levres.

(Y…¡ojo! que el fútbol no ha terminado y el orgullo se manifiesta)

Doctora en Ciencias de la Educación, Licenciada en Filología Hispánica y Diplomada en Filología francesa. Actualmente Profesora de Lengua Española en la Universidad Pontificia Comillas (Madrid) donde ha desarrollado distintas responsabilidades de gestión.

Ha impartido cursos de doctorado y Máster en Didáctica de Segundas Lenguas en la Escuela Diplomática del Ministerio de Asuntos Exteriores de España y en universidades extranjeras, entre otras: Wharton College, en la School of Law de Seattle University, Université de Strasbourg, y desde 2002, es profesora invitada en la Copenhagen Bussiness School de Dinamarca, en el Tecnológico de Monterrey (México), en la UNAM de DF (México) y en la Universidad de Ginebra (Suiza). Forma parte del claustro de la Universidad de Maroua en Camerún.

Destacan entre sus publicaciones, Con eñe, Lengua y Cultura españolas; Cuadernos didácticos para el guión de cine (C.D.G.); En el aula de Lengua y Cultura; Idea y redacción: Taller de escritura, y ediciones críticas de diferentes obras literarias enfocadas a la enseñanza: La tesis de Nancy, El conde Lucanor, Romancero, Fuenteovejuna…

Asiste como ponente invitada a congresos internacionales, entre los que destaca el último celebrado en La Habana sobre Lingüística y Literatura. Ha participado en la Comisión para la Modernización del lenguaje jurídico del Ministerio de Justicia y en diferentes Jornadas de Innovación docente. Dicta conferencias y publica artículos sobre la interconexión lingüística en traducción.

Su investigación se centra en la metodología de la enseñanza del español (lenguaje para fines específicos) y análisis del discurso.

Actualmente coordina el proyecto de investigación Violencia y Magia en el cuento infantil y forma parte del programa Aglaya sobre la investigación en mitocrítica cultural.

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