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Una pandemia que nos cambió. Pero. ¿para siempre?


  • Escrito por Oscar Iglesias
  • Publicado en Opinión

Escribió Mario Benedetti, en su poema Despites, que “las cosas que uno olvida suelen ser las que valdría la pena recordar…”.

De unas semanas a esta parte, cuando hablas con diferentes personas sobre la pandemia, o ves la televisión, escuchas la radio o entras en las redes sociales, la sensación generalizada es que se está entrando en una nueva etapa de superación de la misma como consecuencia del aumento diario de la gente que es vacunada en España.

Esta sensación de cambio y de superación de la pandemia contrasta con los distintos llamamientos que hacen los especialistas en salud pública advirtiendo que una relajación prematura de las restricciones establecidas puede dar lugar, tras el verano, a una quinta ola muy fuerte, como ocurrió el año pasado.

Sea cierto o no, en la sociedad se percibe la necesidad de los ciudadanos de intentar normalizar un poco sus vidas ante el hartazgo existente tras estos meses de necesarias retricciones. Un deseo, que se ve incrementado con la llegada del buen tiempo y del verano.

En este contexto, surgen muchas preguntas: ¿Ha cambiado la pandemia nuestras vidas? ¿Nuestra forma de pensar? ¿La forma de cuidar nuestra salud? ¿Nuestros hábitos sociales y nuestro comportamiento social? Y, si se han producido estos cambios, ¿permanecerán en el tiempo o se irán diluyendo con las superación de las restricciones?

Para dar respuesta a algunas de estas preguntas, hay que destacar el trabajo que está realizando el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), recopilando datos que están siendo, y van a ser, de gran utilidad para conocer como se ha vivido la pandemia en España y los cambios que se tienen que producir los próximos años.

Así, más allá de nuestras propias sensaciones y experiencias, podemos afirmar, con datos, que la pandemia ha cambiado nuestra forma de vivir, nuestra forma de pensar, la forma de cuidar nuestra salud y nuestros hábitos sociales y de comportamiento social.

Para siete de cada diez españoles, es decir, el 69,2 por ciento de la población nuestra forma de vivir ha cambiado mucho/bastante. Y lo ha hecho principalmente en nuestros hábitos y comportamientos sociales, con la reducción, evitación o limitación de las relaciones sociales o de actividades sociales y de la vida social en su conjunto, incluidas las familiares. En la limitación o disminución de nuestras salidas, ya sea para realizar actividades, para pasear, para disfrutar el ocio o ir de viaje.

Pero también, en aspectos emocionales como la soledad, la tristeza, el miedo, el aislamiento, la preocupación, la pérdida de seres queridos. En las restricciones en general y la falta de libertad. En aspectos relacionados con el trabajo, ya sea teletrabajando, trabajando más o teniendo menos trabajo. En las costumbres fuera de casa, con precaución en lo que se hace y dónde se hace. En la vida cotidiana (actividades, compra online, formación online). Y en las medidas higiénicas.

Estos cambios en nuestras vidas, además, han afectado a la forma en que cuidamos de la salud y a nuestra forma de pensar. En lo relacionado con la salud, un 52,2 por ciento de la población cree que la pandemia está cambiando mucho la forma de cuidar su salud. Un 12,7 por ciento, algo. Un 10,8 por ciento, poco. Y un 22,4 por ciento, nada o casi nada.

Primero, hemos realizado variaciones relacionadas con medidas higiénicas, como llevar mascarilla, la ventilación y la propia limpieza de los espacios. Pero también, cambios de hábitos para cuidarnos más, es decir, se han producido variaciones en la alimentación, en la práctica de deporte y en caminar más. J

unto a lo anterior, se han incorporado a la vida diaria más precauciones y medidas de protección ante el miedo al contagio y una mayor preocupación por la salud en general. Esto ha llevado a limitar las relaciones sociales, restringir la libertad de movimientos, no saliendo, saliendo poco y no viajando. Y disminuir el contacto físico, que se ha evitado en muchos casos.

En este punto surge la incógnita de si cuestiones relacionales, como el contacto físico, que tienen una gran importancia en las culturas mediterráneas, se van a ver definitivamente afectadas por la pandemia o con el tiempo se irá volviendo a la anterior normalidad.

En lo que respecta a la forma de pensar, un 49,4 por ciento de la gente dice que esta pandemia está cambiando mucho/bastante su forma de pensar. Un 14,6 por ciento, algo. Un 13,1 por ciento, poco. Y un 21,1 por ciento, nada o casi nada.

¿Cómo? Ahora se valoran más otras cuestiones como lo que se tiene, lo que es importante, la vida, la familia, la salud y vivir el momento. Se ha interiorizado que hay que adaptarse a otros hábitos y tener comportamientos más precavidos. Han surgido sentimientos positivos, como la empatía y la responsabilidad.

Pero, asimismo, uno de los cambios ha sido vivir con miedo, temor e intranquilidad ante la pandemia. Vivir con decepción por las actitudes negativas de la gente, en relación con la negatividad, el pesimismo y la desconfianza. Vivir con la desconfianza y la decepción hacia el gobierno y los políticos en general.

La pandemia nos ha cambio, queda por ver si estos cambios perduraran en el tiempo y cómo. De momento, recordemos que a lo mejor “las cosas que uno olvida suelen ser las que valdría la pena recordar…”.

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