Quantcast
EL PERIÓDICO
ESP   |   AME   |   CAT      NEWSLETTER
ÚNETE ⮕

Colón: del trumpismo de Ayuso y de la ambiguedad del Partido Popular


De nuevo la patrimonialización de la Constitución y de los símbolos de todos como la bandera española por una parte: la derecha autoproclamada como patriótica y la gente de bien, frente a unos supuestos traidores que venden la patria a cambio de mantenerse en el poder. Tal parece que la derecha no pretendiese con la postura contraria al indulto el innoble objetivo de acceder al poder.

Pero haciendo honor al dicho de segundas partes nunca fueron buenas, con una presencia demediada, tanto en el número de asistentes en relación a la manifestación de hace dos años con la excusa del relator de la mesa de diálogo, como por la escasa representación institucional de los cargos públicos presentes en la plaza de Colón. La fotografía de conjunto ha sido tan eludida está vez, como fue buscada en la ocasión anterior, por parte de las derechas. Por otra parte, con una presencia más que discreta de la tan proclamada transversalidad y donde la presencia del centroizquierda en particular brilló por su ausencia.

Todo ello, cuando los precedentes hacían presagiar una movilización masiva, en todo caso superior a la precedente, con un PP subido a la cresta de la ola de la euforia post electoral en Madrid y de las posteriores encuestas, que por primera vez presagiaban el sorpasso de la derecha e incluso con la ilusión de la mayoría absoluta necesaria para gobernar_de la mano de la extrema derecha_ en unas próximas elecciones generales.

A esas halagüeñas expectativas, se añadía el desgaste sufrido por el gobierno a raíz de la crisis diplomática y migratoria con Marruecos, donde la derecha primó, como es su naturaleza, el interés de partido sobre la razón de Estado y también por la estrategia errática del ministerio de sanidad en la fase final de la gobernanza de la pandemia ante la obstrucción de las CCAA gobernadas por la derecha, arrastrando a los nacionalismos, y el hastío y cuando no el olvido de la pandemia por una parte importante de los ciudadanos . Se esperaba además que los dos partidos en el gobierno no tuvieran su mejor fin de semana, con el reto del relevo de Pablo Iglesias en Podemos y el pulso interno en las primarias del socialismo andaluz.

Sin embargo, el discreto resultado de la convocatoria de Colón frente a los indultos, no solo es la expresión de la debilidad política que supone la falta de alternativas a una medida que, por otra parte, se da ya por descontada, y de una presencia del PP y de Ciudadanos tan sobreactuada como forzada por las circunstancias, sino que responde a la continuación de la enésima disputa de papeles, esta vez entre el dúo de la derecha y la extrema derecha, pero sobre todo a la ambigüedad, forzada por la división interna y del propio electorado, sobre la estrategia a seguir en el PP para la recomposición y refundación de la derecha española, después del triunfo arrollador de la estrategia populista en las recientes elecciones madrileñas. Así, la lectura de la escasa asistencia no sería solo la de un fracaso del conjunto de la derecha, si acaso una lección de humildad en particular para los convocantes de la plataforma Unión 78, para la presidenta Ayuso en el PP y para la extrema derecha de Vox, a consecuencia de una falta de entusiasmo, tan pronunciada como el exceso de retórica, en la rueda de prensa que la precedió por parte de la dirección del PP de Casado. Por eso no es casual la ausencia de todos los presidentes de CCAA del PP, salvo la de la presidenta de la Comunidad y la del alcalde de Madrid, como representantes institucionales del territorio donde se realizaba la concentración. Como tampoco lo ha venido siendo el intento de combinar la réplica de la recogida de firmas de la época Rajoy contra el Estatut, incluso el mismo Domingo en Madrid, con la presencia, aunque contenida, en la movilización convocada en la calle por una plataforma de la sociedad civil, dejando con ello el liderazgo político a Ayuso y a la extrema derecha.

En definitiva, que el PP no se haya esmerado para movilizar a sus simpatizantes, más allá de Madrid, es la forma de diferenciarse y continuar jugando a la ambigüedad entre las dos líneas estratégicas de la absorción definitiva del centro derecha y de la contención discreta de la extrema derecha. En este sentido, emplazar al jefe del Estado no ha sido un exceso verbal de la presidenta Ayuso, sino que forma parte del marco mental de la extrema derecha populista, que con ello se adelanta a la decisión del indulto poniendo en cuestión su rúbrica por parte del jefe del Estado y por tanto no solo la legitimidad sino también la legalidad de la decisión del gobierno, continuando con su deslegitimación. Ayuso y el PP de Madrid siguen ejerciendo con ello el papel de liderazgo de la estrategia trumpista y la rentabilización del empuje de la rabia antipolítica y la nostalgia antidemocrática de la extrema derecha, mientras Casado intenta mantener la prioridad de la absorción definitiva de centro derecha en caída libre de Ciudadanos. Hasta ahora han podido jugar a doctor Jekyll y Mr Hyde, y Casado ha marcado los límites a la movilización de Colón, pero la moraleja de la historia es que el Dr Jekyll tiene todas las de perder. En la ambigüedad, el populismo gana.

Médico de formación, fue Coordinador General de Izquierda Unida hasta 2008, diputado por Asturias y Madrid en las Cortes Generales de 2000 a 2015.