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EL PERIÓDICO
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Inventos nacionalistas


Tardaremos en volver a la realidad. Cuando alguien monta una ficción, debe buscar raíces lejanas para justificar el presente. Es lo que hicieron algunos historiadores a la hora de proponer la fecha de nacimiento de la Generalitat de Cataluña.

No se les ocurrió otra cosa que equiparar la Diputación del General del Principado de Cataluña, a la actual Generalitat. El parecido es semejante al de una pera a un huevo, pero bien promocionada la propuesta, ha hecho fortuna, hasta el punto de que la mayoría de medios de comunicación, han proclamado al President Pere Aragonés como el 132, de la Generalitat.

De hecho, el nuevo presidente es el undécimo (11º). Los anteriores 121 nada tienen que ver con la presidencia de una institución como la Generalitat de Cataluña. De hecho, si la misma aplicación se hiciera en otros casos, tendríamos multitud de presidentes en el olvido. Veamos porqué.

A mediados del siglo XIV, se constituyeron las Diputaciones Generales, de varios territorios, para gestionar un tributo “General “, destinado al sostenimiento de la Corona. Así, pues, nacieron al mismo tiempo la Diputación General del Reino de Aragón, la Diputación General del Reino de Valencia, y la Diputación General del Principado de Cataluña. Estas diputaciones tenían seis representantes, procedentes del brazo militar, el brazo real i el eclesiástico. Y fue éste, el encargado de coordinar las actuaciones para recaudar el tributo.

Nadie presidía, ni disponía de competencias en otros ámbitos, por lo cual, su función era muy limitada y concreta, por períodos de tres años. El coordinador, siempre eclesiástico, se limitaba a coordinar, no a presidir.A pesar de todo, la insistencia de este pequeño grupo, apoyado por la Generalitat, decidió proclamar a Berenguer de Cruïlles, Obispo de Gerona, como el primer presidente. A partir de aquí encontramos, monjes, abades, priores, vicarios, …como supuestos presidentes de la Generalitat medieval.

Y así llegamos hasta nuestros días en que después de 121 eclesiásticos, llega Francesc Maciá, como primer presidente laico. Le sigue Lluís Companys, hasta Pere Aragonés en el puesto 132. Todos contentos, todos satisfechos. La historia pasa a ser invención y los nacionalistas consiguen imponer su relato.

Si miramos a nuestros vecinos históricos y territoriales, comprobamos que ninguno se ha atrevido a seguir esta invención. Es más Aragón, ha recuperado el nombre de Diputación General de Aragón, pero con 13 presidentes, siendo el actual, Javier Lambán el décimo tercero (13 º) y no el 130, 140 o 150.

Lo mismo ocurre en el antiguo Reino de Valencia, ahora, Generalitat Valenciana, con 8 presidentes, siendo Ximo Puig, el octavo (8º). Tampoco aquí tienen 120, ni 130 o 140. Han estudiado bien los orígenes y han tenido claro que en materia de historia es mejor no inventar nada. La seriedad por encima de todo.

Volviendo a Cataluña, el lío todavía sería mayor si se reconocieran algunos nuevos presidentes encontrados recientemente y que obligarían a rectificar la lista. Resulta que han aparecido dos, Pere Vicenç, y Bernat Bussot que podrían reclamar los puestos 5º y 6º. El Govern ha decidido no tocar la lista para no liar más el tema. Y es que en el siglo XIX, durante las guerras carlinas, hubo dos nombramientos que tampoco han sido reconocidos como válidos, los de los generales Savall y Tristany. Y ya puestos a exigir veracidad, incluso debería figurar Mariano Rajoy, por los meses en que ejerció las funciones de President, en aplicación del artículo 155 de la Constitución.

Pues bien, a pesar de todo lo dicho y expuesto, sigue en pie la inventada lista de supuestos presidentes de la Generalitat, en la cual, nadie lo dice, pero así es que de los 132, un total de 121 fueron miembros activos de la iglesia católica. Un hecho inédito en la historia mundial, excepción hecha del Estado Vaticano.

Presidente del Consejo de la Federación XI del PSC-PSOE. Ex alcalde de Borredà ( Barcelona) y ex diputado del Parlament de Cataluña.