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2021: Los mil millonarios se desbocan. Se aproximan las revueltas


  • Escrito por Oscar Iglesias
  • Publicado en Opinión

El monitor del Fondo Monetario Internacional, de enero de 2021, ha señalado que “la pandemia de la COVID-19 ha presentado un grave problema para las finanzas públicas. La contracción del producto y la consiguiente caída de los ingresos, junto con ayudas de emergencia, profundizaron los déficits públicos y aumentaron el endeudamiento por encima de los niveles registrados durante la crisis financiera mundial. El apoyo fiscal mundial llegó a casi 14 billones de dólares USD”.

Mientras esto sucedía, en este drama de muerte, miedo y pandemia, el número de multimillonarios, según la lista Forbes, se disparaba hasta las 2.755 personas, 660 más que hace un año. 493 se estrenaban en la clasificación Forbes, aproximadamente uno cada 17 horas. Y 250, regresaban a la lista.

En total, los 2.755 multimillonarios que forman la lista Forbes suman 13,1 billones de dólares, frente a los 8 billones de 2020. Es decir, 4,1 billones más que el año pasado. Y un 86 por ciento de estos multimillonarios son más ricos que hace un año.

Repito lo que ya he dicho muchas veces: o se corrige el rumbo o estamos más cerca de un estallido global.

Cuando la minoría más poderosa económicamente se siente desvinculada del contrato social y del resto de la sociedad, y solo la utiliza para su propio beneficio individual y para proteger sus privilegios, hay un periodo histórico de anestesia social, donde se sufren e incrementan las desigualdades, sin ningún tipo de respuesta o con una respuesta minoritaria.

Pero llega un momento, cada vez más próximo, que de no ser corregida la insoportable desigualdad que padecen capas cada vez más amplias de la población, la ruptura del sistema está servida. Y con ella, el conflicto social, y quien sabe si el fin del mundo de privilegios en los que esta minoría ha vivido las últimas décadas.

¿Por qué? Porque si estas élites no respetan la parte del contrato social que les vincula, la mayoría -que solo quiere vivir dignamente- puede decidir que ellos tampoco se sienten vinculados. Con lo cual, el desastre está servido.

La desesperación y la indignación crecen, porque además miles de millones de personas, que sufren penurias, ven en directo la ostentación y cómo viven en la opulencia unos pocos. Y se preguntan, ¿cómo es posible que desde el año 2009 hasta hoy se haya multiplicado por 3,47 el número de mil millonarios, de 793 a 2.755, mientras ellos cada vez están peor? ¿Cómo es posible que hayan multiplicado por 5,49 sus riquezas, pasando de 2,4 billones de dólares a 13,1 billones, cuando la pandemia arrasa su salud, su bienestar y su empleo?

Quieren cambios urgentes que mejoren su bienestar diario. Y si la democracia no se los da, los buscaran en otros caminos. De ahí, la necesidad de actuaciones urgentes ahora, ya, a nivel global, nacional y local para corregir las graves consecuencias que están provocando el incremento exponencial de la desigualdad y la exclusión en el mundo desigualdad.

Actuaciones que también reclaman parte de las elites económicas y políticas, que están preocupadas y demandan reducir la desigualdad para generar oportunidades y hacer más progresivos los impuestos y que paguen más los que más tienen. De nuevo, el Fondo Monetario Internacional (FMI) lo dice:

“La política fiscal debe centrarse en propiciar una trasformación verde, digital e inclusiva de la economía. Resulta esencial facilitar la reasignación del capital y de la mano de obra, por ejemplo, mediante programas de seguro por perdida de salarios y mejores programas de capacitación y de búsqueda de empleo. Un impulso sincronizado a la inversión pública en economías con espacio fiscal potenciaría el crecimiento y generaría efectos indirectos positivos. Resulta fundamental fortalecer la transparencia y las prácticas de gobierno para poder aprovechar plenamente los beneficios del apoyo fiscal. Las prioridades incluyen invertir en mitigación y adaptación al cambio climático, así, como en la digitalización, atrayendo inversión privada. El fortalecimiento de los sistemas de protección social mediante una mejor cobertura y suficiencia de los beneficios y mayor eficiencia ayudaría a contrarrestar el aumento de la desigualdad y de la pobreza. Por otra parte, abordar las debilidades de los sistemas tributarios- lo que incluye medidas nacionales y reformas a la imposición internacional-contribuiría a un crecimiento inclusivo, con bases más amplias, una imposición sobre la renta personal más progresiva, una imposición más neutral del capital, un mejor diseño del IVA; mayor utilización de los impuestos que gravan las emisiones de carbono, la propiedad inmueble y las herencias, y mejoras digitales en la administración de ingresos públicos”.

Estados Unidos ha anunciado también su intención de trabajar con los países del G20 para implantar un impuesto de sociedades mínimo a escala global para las multinacionales, que se podrá emplear para que la economía “se desarrolle con más igualdad de oportunidades” y “estimule la innovación, el crecimiento y la prosperidad”. El objetivo de este gravamen: favorecer “sistemas fiscales estables y justos” y frenar la carrera a la baja que está sufriendo este tributo.

La acumulación de la riqueza en un número tan reducido de personas sin que existan contrapesos impositivos tiene consecuencias destructivas para la sociedad, tanto desde el punto de vista social como económico. Y son la evidencia de un debilitamiento de la democracia que puede acabar con ella. Ya que la democracia es un camino hacia la igualdad, y si éste se destruye también se acabará con la democracia.

Es ineludible un nuevo contrato social o habrá conflictividad global. ¿Qué nuevo contrato social? Uno que ponga la dignidad de las personas y su bienestar en el centro de las decisiones, junto con la conservación del planeta y el control del capitalismo globalizado y de su variante de capitalismo de vigilancia que está emergiendo.

Le vendrá bien al mundo. Les vendrá bien a las personas. Y les vendrá bien a quienes tienen más recursos, porque cuanta más igualdad mejor podrán disfrutar de su situación.