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Vacunación y desigualdad en América Latina


  • Escrito por Gaspar Llamazares, Gema González López y Miguel Souto Bayarri
  • Publicado en Opinión

"No solo hay desigualdad en la distribución de la riqueza, sino en la satisfacción de las necesidades básicas". José Saramago.

El proceso de vacunación se ha iniciado con esperanza, pero ahora se comprueba que no se desarrolla tal y como se esperaba, rápidamente comienzan a marcarse diferencias entre continentes y entre países.

La agencia AFP informa que el 50% de las vacunas ha ido a los países con economías ricas del mundo y esto es lo que ha facilitado que países como Israel, Reino Unido, Estados Unidos o la misma Unión Europea estén más avanzados en el proceso de vacunación. Por eso el presidente de la Cruz Roja Argentina denunció que por contra solo el 0,1% han llegado a los 50 países más pobres.

Este mismo mes la OMS notifica que la Región de las Américas presenta 248.442 nuevos casos de covid-19 y 7012 fallecimientos más en un día, lo que supone un importante aumento relativo. Proporcionalmente los países con más fallecimientos durante la pandemia son Perú, Ecuador, Nicaragua, Bolivia y México.

Hasta el momento se han administrado en el mundo 710.909.553 dosis y los datos de vacunación muestran grandes diferencias entre países con economías avanzadas y países pobres o en vías de desarrollo: desde las 112 dosis por 100 habitantes de Israel o las 56 de Reino Unido a las 11 dosis por 100 habitantes en Brasil, 10 en Argentina o las 7,9 de México, primer país latinoamericano en recibir vacunas de 5 proveedores diferentes pero actualmente su proceso de vacunación no se diferencia de los demás de la región, la falta de vacunas obstaculiza su proceso de inmunidad frente a los más de 190.00 mexicanos fallecidos. También Brasil, con 268.00 personas fallecidas corre el riesgo de suspender la vacunación por falta de dosis. América Latina y el Caribe no tiene vacunas ni para el 3% de su población y los casos de covid-19 siguen aumentando. Sin embargo, el único país de la región latinoamericana con datos de vacunación similares a los de países avanzados es Chile, que además de haber desarrollado un buen proceso de vacunación ha conseguido amplios contratos adquisición de vacunas.

Mientras las diferencias entre países se hacen patentes en el mundo, también se reproducen dentro de la región latinoamericana. De las vacunas que están llegando el 87% es para los países más ricos, con las mejores economías de la región: Brasil, Chile, México y Argentina, frente a los países pobres como Bolivia con una distribución de 3,1 dosis por 100 habitantes, Perú con 2,8, Ecuador 1,9; Venezuela con 0,3 u otros países como Honduras o Haití que no han recibido. Capítulo aparte es Cuba que está preparando su propia vacuna. Desgraciadamente en la región también se siguen las pautas de desigualdad entre pobres y ricos. Ante esto la OPS considera que se debe manejar la vacunación con equidad mundial.

En la distribución de la pandemia también se mantiene el mismo modelo de las desigualdades sociales. Pronto el mayor número de contagios se concentró en barrios pobres y hacinados. A lo largo de la pandemia se ha ido viendo como la incidencia de la covid-19 ha ido creciendo en los barrios populares urbanos de Latinoamérica, sobre todo por las diferencias a la hora de desarrollar las medidas preventivas de distanciamiento social, confinamiento en casa e incluso lavarse las manos. Medidas difíciles de llevar a cabo en viviendas con hacinamiento, con sistemas de saneamiento deficientes o inexistentes propio de barrios de bajos recursos económicos o favelas cuyos vecinos se movilizan en trasporte público y donde la mayoría, a pesar del confinamiento, debieron continuar trabajando, haciendo todo esto que se volvieran más vulnerables y presentaran mayor número de contagios. Los datos señalan como el contagio se desarrolló más en los barrios pobres de ciudades latinoaméricanas como Bogotá, Ciudad de México, Buenos Aires o Sao Paulo donde además se ha denunciado que han recibido una peor atención y asistencia sanitaria.

Además, en América Latina las vacunas tampoco se aplican a quien corresponde y esto ha ido aumentando la desconfianza de los ciudadanos hacia sus gobernantes. La falta de transparencia aumenta en los países pobres y cuando al final llegan las vacunas en demasiados casos se distribuyen y reparten las dosis entre los poderosos en vez de a los grupos de riesgo, como sucedió en los escándalos de Perú, Argentina, México, Ecuador. Se ha denunciado la falta de transparencia en estos procesos de vacunación en la región, pues la información sobre la vacuna se encuentra mayoritariamente en internet o para acceder a la vacuna los ciudadanos deben registrarse por vía telefónica o digital, en una región donde casi la mitad de la población no tiene conectividad.

Además, en épocas electorales, como se encuentran ahora varios países de Latinoamérica, también se corre el peligro de que la vacunaciónion se maneje con fines políticos, surgen problemas de coordinación, dudas sobre si hay o no suficientes dosis. Y todo esto mientras la población observa como los casos y los fallecimientos crecen a su alrededor con sistemas sanitarios precarios colapsados e información escasa y contradictoria.

En definitiva, con la vacunación se ha manifestado la incapacidad del mundo para poder coordinar el acceso equitativo. La idea de un reparto solidario de vacunas entre países con políticas sanitarias globales no se está logrando, impera la estrategia de libre mercado marcada por las negociaciones con las compañías. Según la OMS, que los países pobres estén quedando tan atrás en la vacunación puede llevar a un "fracaso moral catastrófico". Se debe procurar una distribución más justa de la vacuna en el mundo y dentro de cada país. No solo son cuestiones humanitarias las que nos llevan a plantear la necesidad de repartir las dosis a todos los países del mundo, sino que mientras haya poblaciones sin inmunizar todos los países están en riesgo de contagio.

Latinoamérica necesita más dosis de vacuna para covid-19 y necesita que lleguen rápidamente. En vez de la vacunación masiva que debía iniciar y desarrollarse desde enero, la OPS informa que han aparecido casi 20 millones de casos y más de 475.000 latinoamericanos han fallecido. Hasta que la vacunación no se extienda entre la población lo único que se tiene para limitar al covid-19 son las medidas básicas de prevención por parte del sistema de salud pública y por parte de los ciudadanos las medidas básicas de bioseguridad. Se espera que COVAX de la ONU pueda llegar a proporcionar vacunas. La OPS se ocupa de hacer llegar vacunas a los países latinoamericanos participantes de COVAX para garantizar la distribución equitativa. COVAX repartirá vacunas a lo largo de 2021, su objetivo es suministrar como mínimo dosis para el 20% de la población de cada país participante, pero no se sabe cuántas ni cuando con exactitud.

Ante la lenta vacunación que se está llevando a cabo en el mundo se necesita aumentar la fabricación, la producción del número de vacunas. Una solución sería la suspensión de patentes de estas vacunas durante la pandemia, pues facilitaría aumentar su producción. Amnistía Internacional también señala la necesidad de aumentar la producción y suministro de vacunas para frenar la muerte de muchos contagiados de covid-19.

En América Latina se viene mostrando demasiada corrupción en el área de salud, por eso los Estados deberían fortalecer su transparencia en la compra de vacunas, debiendo fiscalizar cualquier falsedad a la vez que mejorar la situación de los profesionales de la salud garantizando su salud física y mental y sus derechos laborales, a la vez que considerar sus exigencias sin ningún tipo de represalias. Amnistía Internacional pide a los gobiernos de Latinoamérica coordinación y "transparencia absoluta" para los procesos de vacunación en que se priorice a los grupos de alto riesgo.

Las previsiones de vacunación en América Latina deberían considerar la incidencia y mortalidad en los diferentes países en relación al nivel de desarrollo. La OMS aconseja que para impedir la discriminación los planes de vacunación sean realizados por diferentes sectores y consideren elementos culturales que faciliten la aceptación voluntaria de grupos como los indígenas y afrodescendientes asi como considerar a refugiados y emigrantes, ignorados en diferentes planes de vacunación de la región. No hay que olvidar que Latinoamérica es una región con historia de fuertes epidemias que ha ayudado a desarrollar buenas estrategias de vacunación.

En resumen, además de disponer de la vacuna para facilitar el proceso de inmunidad de la población se debería priorizar los derechos humanos frente al de propiedad intelectual, informar a la ciudadanía sobre los planes de vacunación en los que se debe garantizar la inclusión de todos los grupos de riesgo, coordinando para garantizar su aplicabilidad y el acceso de todos a la vacuna. La vacunación debe ser un esfuerzo colaborativo de todos los países, pues la distribución de vacunas, el aumento de personas inmunizadas, cambiará el rumbo de la pandemia y su forma de abordarla. Será la vacunación más grande, importante, global de la historia.