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¿Felicidad o restricciones? Progreso seguro


Hace unos días oí en la radio a una tertuliana comentando que los madrileños valoraban positivamente a la presidenta Ayuso porque les ofrece “posibilidades para ser felices”, frente al mensaje lanzado desde la izquierda, que propone más restricciones a la movilidad, ante los pésimos datos de la pandemia en nuestra Comunidad. Curiosamente, la tertuliana no mencionó que –en concreto el candidato Gabilondo– estaba planteando ese endurecimiento de las restricciones en las zonas con mayor incidencia de la Covid-19, pero a cambio de ayudas directas a los hosteleros afectados. Ayudas directas que el gobierno regional no ha transferido a este colectivo, a pesar de contar en el Fondo de Contingencia de sus Presupuestos prorrogados, con más de cien millones de euros disponibles.

Y es que en esta campaña para las próximas elecciones autonómicas abunda la manipulación de los datos, así como la sorprendente ocultación de los mismos por parte de algunos medios de comunicación.

Menos mal que muchos de los ciudadanos dramáticamente afectados por la gestión “a la madrileña” de la pandemia no se callan. Ahí está la Plataforma de los Centros de Salud de Madrid, informando de las pésimas condiciones en las que están trabajando en la prestación de servicios públicos esenciales

Menos mal que muchos de los ciudadanos dramáticamente afectados por la gestión “a la madrileña” de la pandemia no se callan, y utilizan todas las vías posibles para hacer visible su realidad cotidiana, muy alejada de la “felicidad” materializada en las terrazas abarrotadas y en el incumplimiento de las medidas de protección. Ahí está el detallado escrito de la Plataforma de los Centros de Salud de Madrid, que ha circulado estos días, informando de las pésimas condiciones en las que están trabajando en la prestación de servicios públicos esenciales… sin la garantía de los cuales, sólo puede sentirse no ya feliz, sino simplemente tranquilo, quien pueda pagarse un seguro médico privado. Los médicos, enfermeras y administrativos que se integran en dicha plataforma identifican, con todo detalle, las necesidades existentes en cuanto a cobertura de vacantes, a remuneración de horas extra y fines de semana, los horarios y los protocolos de vacunación…

Una de las consecuencias evidentes de la pandemia es la percepción social de las carencias en la dotación de determinadas actividades públicas; en la última encuesta del CIS, los encuestados consideran que donde mas falta hace el Estado es –por este orden– en la investigación científica, la sanidad y la educación. En cambio, los ciudadanos consideran razonablemente dotadas las infraestructuras de transporte y comunicación, y en general las obras públicas. Y hay razones más que suficientes para tener en cuenta esta opinión a la hora de diseñar la agenda política: el porcentaje de PIB que se destina en España a las citadas prioridades ha disminuido drásticamente en la última década, como resultado del “austericidio” propiciado desde las instituciones comunitarias y ejecutado con entusiasmo por los gobiernos del PP, en particular en la Comunidad de Madrid, en este caso durante los últimos 25 años.

En el fondo, se trata, una vez más, de prometer a los ciudadanos, por parte de los partidos conservadores, una “felicidad” que ni siquiera puede ser duradera para aquellos que se la pueden permitir, puesto que no habrá recuperación económica mientras no haya recuperación social. Una visión individualista, contraria a cualquier exigencia de solidaridad colectiva y de defensa del bien comun, del interés general. Algo que se inculca desde la más tierna infancia, y que por ello requiere cambios profundos en el sistema educativo, que en el caso de la Comunidad de Madrid ha fomentado la desigualdad mediante el progresivo deterioro de la escuela pública y el fomento de la “excelencia” de los centros privados.

Por todo ello, la disyuntiva “felicidad o restricciones” resulta tan inconsistente como la de “socialismo o libertad”: es necesario estimular un debate riguroso sobre la situacion actual y sobre las consecuencias de las decisiones que se están tomando desde el gobierno regional, que pueden resultar nefastas tanto desde el punto de vista economico como social…

Lo que se requiere en Madrid (y en toda España), entre otras cosas, es un cambio en el paradigma productivo, aprovechando las oportunidades que ofrecen los nuevos fondos europeos, para aprovechar toda la potencialidad de un territorio que dispone de todos los requisitos para emprender una senda de progreso seguro, más justo y más duradero.

Presidenta del PSOE, partido del que es miembro desde 1993. Vicepresidenta Primera del Senado. Doctora en Economía por la Universidad de Roma, ha sido, entre otros cargos, secretaria de Estado de Medio Ambiente y Vivienda (1993-1996) y ministra de Medio Ambiente (2004-2008), así como embajadora de España ante la OCDE (2008-2011). Desde enero de 2013, y hasta su elección como presidenta del PSOE, ha sido consejera del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN). Es miembro del Global Sustainability Panel del secretario general de Naciones Unidas (2010-2012), de la Global Ocean Commision y de la Red española de Desarrollo Sostenible. También forma parte del colectivo Economistas frente a la Crisis.