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Díaz Ayuso es un peligro para la salud de los madrileños


Las noticias que se han difundido en el fin de semana del 27 y 28 de marzo sobre la ocupación de las vías públicas de Madrid y de las fiestas en locales de ocio y en casas particulares, nos enseñan que en la Comunidad de Madrid hay un serio problema sanitario que ha devenido en un más que serio problema político. Las noticias de El País, de La Vanguardia y de la Cadena SER del 28 de marzo no pueden ser más preocupantes: grandes masas de personas ocupando los bares y restaurantes que, tras el cierre, ocupan la vía pública y, con frecuencia acaban en viviendas particulares que, en el caso de los extranjeros, son pisos turísticos. Mientras, informa también El País, la epidemia crece en la Comunidad de Madrid alcanzando 241’12 casos por 100.000 habitantes. Todo ello para regocijo de la Presidenta Díaz Ayuso y del Alcalde Martínez Almeida.La primera dice que son turistas extranjeros atraídos por nuestros Museos que al final del día se solazan. El segundo comenta que es inevitable que salga la gente a la calle ya que los madrileños no pueden salir de su Comunidad.

La situación empieza a aproximarse a lo delictivo. El Partido Popular (con la Presidenta de la Comunidad pero también con el Alcalde de la Villa y con la dirección nacional de apoyo) ha decidido dos cosas, a saber:

  • hacer una política opuesta a la que ha consensuado el Gobierno con las Comunidades Autónomas y, frente a las restricciones y limitaciones de movimientos que son necesarias para evitar la cuarta ola que vendría tras la Semana Santa, la derecha madrileña ha optado por permitir los contactos sociales;
  • efectuar un guiño a una franja eventual de votantes de la derecha, los empresarios de la restauración y del ocio, a los que se permite tener abiertos los locales con muy pocas limitaciones. Y por si los madrileños no fueron pocos, Díaz Ayuso y Martínez Almeida están promocionando un nuevo turismo de borrachera que viene principalmente de Francia.

Esto es ya un dislate. Por favorecer al sector de la hostelería la Presidenta de la Comunidad de Madrid ha conseguido que Madrid esté en niveles altísimos de contagio, Lo curioso, como comentó el candidato socialista Gabilondo, es que la Comunidad de Madrid no está dando ayudas directas a los sectores de la hostelería (que sería lógico) sino que les permite trabajar como si no hubiera pandemia, deja que se incumpla el llamado “toque de queda” y hasta incita a que la gente salga a la calle o se reúna en viviendas particulares.

Este fenómeno, que en el fondo es electoral, de búsqueda de una franja fiel del electorado, tiene otras derivaciones más ideológicas, derivaciones que hemos comentado con frecuencia en esta sección. Hay que recordar las pequeñas concentraciones de extrema derecha que se convocaron en el barrio de Salamanca de Madrid quebrantando las limitaciones del estado de alarma. También debemos recordar la ideología de confrontación de ciertas clases medias y alguna fracción de la aristocracia. Ideología que se resume, como comenté hace tiempo, en una esquela del diario ABC de una aristócrata cuyos familiares acababan diciendo que el funeral se celebraría cuando se recobrara la libertad. Estamos ante la confluencia de una política sanitaria irresponsable con una operación de confrontación ideológica dura con el Gobierno.

Y en paralelo al descontrol en la vía pública, en los horarios y en los locales, los medios de información de la derecha arman un argumentario dedicado a esconder los grandes daños sanitarios que está cometiendo la Comunidad madrileña. El pasado 28 de marzo un editorial de El Mundo se titulaba “Sánchez boicotea a Madrid para lavar sus errores”, y ese mismo día ABC publicaba una entrevista al Consejero madrileño de Sanidad donde éste decía: “El Gobierno central está estigmatizando siempre [sic] a la hostelería”. Que el Consejero responsable (junto a su Presidente) de la pandemia desbocada diga en público semejantes banalidades es indicativo de la falta de rigor (pero también de ética pública) de una Comunidad donde se opta por el negocio antes que por la salud.

La epidemia desbocada necesita una respuesta contundente del Gobierno de la Nación. Si no fuera porque la Comunidad de Madrid tiene su Parlamento disuelto y se dirige a unas elecciones, quizá hubiera sido necesario que el Gobierno de la Nación aplicara el artículo 155 de la Constitución para asumir la política sanitaria y arrebatársela a una Presidenta irresponsable. Pero en periodo electoral la operación (probablemente necesaria) sería utilizada por todas las derechas contra el candidato socialista. Tras las elecciones es de esperar que se forme un Gobierno progresista que libere a Madrid del Gobierno que favorece a la pandemia, por lo que ya no será necesario plantearse situaciones excepcionales. Pero esa posibilidad nunca debe dejarse a un lado.

Díaz Ayuso se librará de ser intervenida por el Estado pero quizá no se libre de alguna denuncia penal. Si la derecha llegó a denunciar al Delegado del Gobierno por no prohibir (que no es lo mismo que autorizar) la manifestación del 8-M de 2020, no sería extraño que, con más razón, alguien pensara que la conducta del Gobierno madrileño pude tener consecuencias penales por el gran riesgo de contagio que está generando. Quizá Díaz Ayuso no se libre de comparecer ante un Juzgado de lo Penal.

Subsecretario de Cultura y Deporte, Director general de Reclutamiento y Enseñanza Militar en el Ministerio de Defensa, Subdelegado del Gobierno en la Comunidad de Madrid, Secretario General Técnico de los Ministerios de Vivienda, Presidencia y Relaciones con las Cortes, Delegado de España en la primera reunión Intergubernamental de expertos sobre el anteproyecto de convención para la salvaguarda del Patrimonio Cultural Inmaterial, organizada por la UNESCO, en los años 2002 y 2003.

Fue fundador y director del anuario Patrimonio Cultural y Derecho desde 1997. Hasta la fecha ha sido también vicepresidente de Hispania Nostra, Asociación para la defensa y promoción del Patrimonio Histórico.