Febrero: ese mes tan largo…
- Escrito por María Pilar Úcar Ventura
- Publicado en Opinión
No voy a descubrir la pólvora, ni nada nuevo que no esté en la mente del que encara febrero, ese mes tan corto y tan largo. Pequeño en número de días, cierto, pero la sensación que rezuma en esa escuetez es de largura prolongada, como el dobladillo que se saca de los bajos al ir creciendo. Februarius viene anticipado y casi definido como el mes expiatorio y el mes de la purificación.
Eso de la expiación me da en qué pensar, y pronto conviene prevenirse para estar sobre aviso del castigo que nos va a caer por haber cometido un delito, una falta o una culpa.
Y rápidamente le damos vueltas al magín, a esa fantasía inagotable y casi desbordante. ¿Cuál habrá sido nuestro desmán para que ahora tengamos que “pagar pena o prenda”? Repasamos lo que ha sido la cuesta de enero, que nos ha dejado sin resuello de las fiestas previas y de los excesos de comida, bebida y compras en un furor desencajado del dintel: “la vida son cuatro días” (o dos, dirán algunos).
Hacemos memoria y no, todo está más o menos en orden, en un orden dentro de los tiempos que corren…y ahí es cuando se detienen –los tiempos- porque nos espera febrero con su aspecto engañoso.
Desfondados de enero, iniciamos un mes diminuto en teoría; a mi imaginario acuden en pleno contubernio Tántalo, Sísifo y un coro de titanes que nos hacen muecas para ver la que nos aguarda, y no es otra que la pendiente. No sé si hacia arriba o hacia abajo: mejor pensar que vamos declinando y ojalá sin frenos, para alcanzar mayor velocidad, pero la experiencia es muy tozuda y nos guiña el ojo cómplice: febrero nos la juega.
¿Todavía estamos a18? ¿¿Solo es 18??
Y suerte que este año no nos ha regalado un día más de esa cojera que la lleva mal y que la pagamos el resto al quitar una hoja más de aquellos viejos almanaques de nuestras cocinas. Columbramos la primavera cercana y se nos alegra el espíritu; de nuevo el espejismo: días de sol y cielo despejado, temperaturas tranquilas dicen los meteorólogos; se llenan las terrazas y alguno se atreve a quedarse en mangas de camisa; pero de pronto y a la vuelta de la esquina, ¡zas!...Nuevo aviso de que seguimos en un mes con erre, de esos de los que nunca uno se puede fiar del todo. Lluvias y desplome del termómetro. Intentamos animarnos para distraer el lento paso de los días con los restos de las rebajas, las liquidaciones que poco o nada tienen ya que liquidar a pesar de que nuestras manos, ávidas en seleccionar lo rescatable, revuelven perchas y más perchas.
Y luego la purificación. Quedamos redimidos después de haber expiado tanto desafuero. Nos cambiamos “de muda dominical” y nos encaminamos al martes día dos, festividad de La Candelaria, toda luz, toda resplandeciente y velas procesionales en algunos lugares devotos de esta virgen. Ceremonias que se festejan con bailes, comida y bebida (de nuevo, los excesos, y luego, vuelta a sufrir; este ciclo parece el día de la marmota).
Y sin recuperarnos del jolgorio, el tres, San Blas, día que se dedica a honrar “al abogado contra los males de garganta”. Y a los otorrinolaringólogos. Pero, ¡qué bien organizadito tiene febrero su preámbulo mensual!
Largo, muy largo…
Por ahí, hacia la mitad, quizá nos sorprendan con un globo en forma de corazón, bombones también acorazonados, emoticonos cursis o chistes de todo pelo y pelaje para la ocasión: el catorce, ¡San Valentín!: del uno al otro confín, inundaciones de sirope rosado y ¡que viva el amor! A limpio codazo este año nos habremos felicitado la amistad entre unos y otros, seguro.
Y así, descontando los días que restan para el 28; vaya juerga que se traen los que han nacido el 29 y el vaivén de su “cumple” en la fecha que se esconde de cuatro en cuatro años.
Febrero: el mes en el que vuelven nuestros estudiantes de ese “erasmus” que hicieron y que ahora se incorporan a destiempo en nuestro calendario del segundo semestre; es la casuística de la educación internacional que no vamos al unísono los países en cuestión.
Recibimos a los nuevos extranjeros, que llegan a nuestras aulas con las fechas señaladas y organizadas de fiestas en España: carnavales, fallas, semana santa, feria de Sevilla, los isidros (y si apuran, y se quedan hasta julio, sanfermines). Me parece que sus “ínfulas” se van a desinflar en este 2021.
Ahora sí que hay propósitos y ganas e intenciones: el curso avanza y eso de “feliz año” no pega ni con cola, ya se nos ha olvidado. Febrero es el puente y la transición para algo nuevo y distinto. Deseamos que pase ya y que al doblar la calle…
Momento de limpiar las terrazas de geranios pochados y trasplantar; comprar en viveros bulbos y tallos, cambiar la tierra y remover el humus. Dentro de pocas semanas florecerán.
Pero, ¡qué largo es febrero!
María Pilar Úcar Ventura
Doctora en Ciencias de la Educación, Licenciada en Filología Hispánica y Diplomada en Filología francesa. Actualmente Profesora de Lengua Española en la Universidad Pontificia Comillas (Madrid) donde ha desarrollado distintas responsabilidades de gestión.
Ha impartido cursos de doctorado y Máster en Didáctica de Segundas Lenguas en la Escuela Diplomática del Ministerio de Asuntos Exteriores de España y en universidades extranjeras, entre otras: Wharton College, en la School of Law de Seattle University, Université de Strasbourg, y desde 2002, es profesora invitada en la Copenhagen Bussiness School de Dinamarca, en el Tecnológico de Monterrey (México), en la UNAM de DF (México) y en la Universidad de Ginebra (Suiza). Forma parte del claustro de la Universidad de Maroua en Camerún.
Destacan entre sus publicaciones, Con eñe, Lengua y Cultura españolas; Cuadernos didácticos para el guión de cine (C.D.G.); En el aula de Lengua y Cultura; Idea y redacción: Taller de escritura, y ediciones críticas de diferentes obras literarias enfocadas a la enseñanza: La tesis de Nancy, El conde Lucanor, Romancero, Fuenteovejuna…
Asiste como ponente invitada a congresos internacionales, entre los que destaca el último celebrado en La Habana sobre Lingüística y Literatura. Ha participado en la Comisión para la Modernización del lenguaje jurídico del Ministerio de Justicia y en diferentes Jornadas de Innovación docente. Dicta conferencias y publica artículos sobre la interconexión lingüística en traducción.
Su investigación se centra en la metodología de la enseñanza del español (lenguaje para fines específicos) y análisis del discurso.
Actualmente coordina el proyecto de investigación Violencia y Magia en el cuento infantil y forma parte del programa Aglaya sobre la investigación en mitocrítica cultural.