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EL PERIÓDICO
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Las miserias de la Comunidad de Madrid


La Comunidad de Madrid es la más rica de España. Cuando superó a Cataluña algunos lo celebraron como si de un partido Real Madrid-Barça se tratara. Los dirigentes de la Comunidad atribuyen este hecho a la política económica seguida consistente en bajar los impuestos. Un razón muy simple y que no se atiene a la realidad. El estudio más riguroso que conozco, sobre esto es el llevado a cabo por el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE) en el informe Madrid: Capitalidad, Economía del Conocimiento y Competencia Fiscal. Un análisis muy exhaustivo que desentraña la naturaleza de la economía madrileña y las razones de su crecimiento.

Me centraré en la cuestión de los impuestos, que es el argumento principal que sacan a relucir los dirigentes de la Comunidad, lo que vienen haciendo desde que Esperanza Aguirre comenzara a bajarlos. Una política que inicia el proceso de todos los males que se padecen, y que se ha caracterizado por la especulación, corrupción, despilfarro de recursos y abandono del sector público favoreciendo las privatizaciones. Según señala el informe, esta bajada afecta al IRPF, Patrimonio y Sucesiones y Donaciones, que son sobre los que tienen competencia las Comunidades. Si se cuantifican los gastos fiscales que representan estas rebajas, Madrid deja de ingresar más de 4.100 millones de euros anuales, unos 636 euros por madrileño. Más de la mitad de estos beneficios fiscales se concentran en el Impuesto de Sucesiones y Donaciones(2.663 millones de euros). También son muy importantes las minoraciones de ingresos en el Impuesto sobre Patrimonio (996 millones ) y el IRPF (504 millones).

Es una vergüenza que la Comunidad de Madrid, que preside Isabel Díaz Ayuso, la más rica, sea la que menos recauda por habitante. Esto supone una desigualdad entre los ciudadanos de un mismo país que no se debería consentir

La reducción de la recaudación que ha tenido lugar debido a estas rebajas equivale, siendo todo lo demás constante, al 20% de los ingresos de la Comunidad de Madrid. Con esta recaudación adicional Madrid podría situarse por encima de la media de ingreso por habitante, abandonando su última posición que ocupaba en 2017. Es una vergüenza que la Comunidad más rica sea la que menos recauda por habitante. Esto supone una desigualdad entre los ciudadanos de un mismo país que no se debería consentir. De manera que la Comunidad Autónoma de Madrid tiene unos ingresos públicos por habitante reducidos en comparación con otras CC AA, a pesar de las potentes bases fiscales que se derivan de su nivel de renta por habitante y la importante concentración de riqueza existente en su territorio. Estos datos ponen de manifiesto que los grandes beneficiados de esta política son los más ricos, mientras que apenas lo hacen las clases medias y nada las rentas más bajas.

La pérdida de recaudación es un regalo para los ricos profundizando más en las desigualdades y en las precarias condiciones sociales. Antes de la pandemia la Encuesta de Condiciones de Vida del INE estimaba que 352.000 personas, 148.000 hogares, sufrían insuficiencia alimentaria. Se han llevado a cabo, alegando falta de recursos, recortes en la sanidad pública, en la educación y en dependencia, por destacar las partidas básicas que son fundamentales para el progreso de una sociedad, dejando a las personas más vulnerables sufriendo privaciones en los bienes básicos para conseguir una vida digna. La pandemia ha sacado a la luz las consecuencias más crudas de estas políticas. No se corresponde en absoluto la renta y riqueza conseguida con el bienestar social.

Ante una tragedia como la que estamos viviendo, es justamente el Estado el que tiene que sacar las castañas del fuego y no el mercado ni los servicios privatizados. A pesar de ello, se sigue insistiendo en la política privatizadora y de bajada de impuestos. Una política que muestra todas las miserias de esta Comunidad que defiende de forma descarada los intereses de clase de los más ricos, dejando al pie de los caballos al resto de la ciudadanía.

Catedrático emérito Universidad Complutense.