Quantcast
EL PERIÓDICO
ESP   |   AME   |   CAT      NEWSLETTER
ÚNETE ⮕

El arte urbano: de la calle a las redes sociales


El caso de la Liga Nacional de Graffiti

El espacio público de las ciudades tiene una serie de valores que contribuyen a generar comunidad. Las calles son lugares no solo de tránsito, sino para el encuentro, para el esparcimiento y como no para la reivindicación, entre otras muchas cosas. Por ejemplo, son también un lugar para el arte. Desde el propio urbanismo a los edificios que lo genera a, cómo no, el graffiti y el arte urbano. Cuando nace el graffiti lo hace como una forma de apropiación del espacio público, la ciudad se convierte en un gran lienzo en blanco donde los jóvenes se expresan mediante sus firmas. La evolución hacia el arte urbano llevó el arte contemporáneo a las calles, un ejercicio que Óscar García García en su libro “Dios salve al arte contemporáneo” (Paidós, 2019) tacha de soberbia, en tanto en cuanto la búsqueda de visibilidad movía a estos artistas a llenar las calles de sus obras.

Si bien el arte urbano ha tenido y tiene otros muchos valores, es cierto que la visibilidad que proporciona la calle es un valor añadido a las pretensiones que el artista pueda tener, ya sean incidir positivamente a través del arte en las vidas cotidianas de los miembros que conforman una comunidad o por el contrario lograr un reconocimiento que le permita cotizar alto en el mercado artístico.

En cualquier caso, en los últimos tiempos hemos asistido a un cambio en esta práctica artística, que con los efectos que producen los confinamientos por la pandemia de COVID 19 se ha acelerado. Se trata del uso de las redes sociales como medio de difusión del arte urbano y público. Cuando un artista sube una fotografía de una de sus obras hechas en la calle a una red social, no sólo consigue que algo que en principio es efímero, y que si se ha hecho de forma espontánea puede tener una vida de tan sólo veinte minutos, alcance la inmortalidad, sino que pasa de llegar a los cientos de personas que transitan esa vía diariamente, a alcanzar a miles.

Se acrecienta por tanto la visibilidad ¿y el ego del que hablaba Óscar García? ¿Tal vez esta elección tenga que ver con que las redes sociales se han convertido en el nuevo espacio público ahora que no podemos transitar libremente? Las redes sociales son actualmente el lugar donde realizamos quizá las derivas situacionistas, somos acaso flaneurs de las redes, donde nos encontramos y compartimos pensamientos con otros seres humanos que intuimos existen tras un perfil.

La realidad es que muchos artistas empiezan a pensar en sus obras según cómo se van a ver en la foto o cómo el viandante va a poder interactuar con ella a través de su dispositivo móvil, más que en cómo se observa desde la calle. Un ejemplo interesante en este sentido es el artista Ampparito, que ha creado obras como Folder with all possible sketches, About reducing, reusing and contemporary muralism, o Exercise of getting lower a meter and a half every Wall of a park, entre otras, que necesitan del soporte digital para ser comprendidas en su totalidad.

Un caso significativo es la creación de la Liga Nacional de Graffiti en el año 2019, por parte de Joseba Fernández, como una forma de dar visibilidad a los artistas urbanos españoles más destacados. Una nueva forma de competición que no tiene que ver con las batallas de los orígenes del graffiti, sino que se constituye como un mecanismo para exhibir la creación artística urbana, tanto autogestionada como por encargo.

Joseba Fernández, conocido artísticamente como Jos, confiesa en la entrevista telefónica realizada el 22 de enero, que el impulso para crear este proyecto se lo dio el encontrar, tras veintidós años de profesión, siempre las mismas caras en todos los festivales, si bien en la última década ha habido una institucionalización importante del arte urbano y del graffiti, al final, explica, siguen siendo siempre los mismos. De esta manera, decidió reunir anualmente a cincuenta artistas de toda España, de calidad pero no a los más comerciales, con el fin de visibilizar sus obras.

El funcionamiento es sencillo, cada año elige en base a criterios curriculares, estéticos, de contenido o técnicos, a diversos artistas que se prestan a participar (en la próxima edición algunos han sido elegidos por el público). Cada uno de ellos sube semanalmente a las redes sociales de la Liga una fotografía de una obra suya, preferiblemente nueva, creada por supuesto en la calle. Un jurado, formado por otros artistas del sector, puntúa según una serie de criterios previamente definidos y que podemos encontrar en la web de la Liga. A esta puntuación se suma la que proporciona el propio público, de forma que se elige un ganador semanal y un ganador final cuando termina la temporada. El premio lo proporcionan algunos patrocinadores que se han ido sumando al proyecto dado el éxito que ha logrado en sus dos ediciones.

Jos asegura que gracias a esta iniciativa muchas personas, de todas las edades, han comenzado a seguir a estos artistas y a apreciar el arte de la calle. Si bien, confiesa que debe dedicar casi todo su tiempo precisamente a cuidar las redes sociales. En estos momentos ya se encuentra preparando la edición 2021 que empezará, si la pandemia lo permite, en el mes de mayo.

Esta competición sin duda refleja como las redes sociales están influyendo en la creación, pues el propio Jos asegura que hacen las obras y las retocan según cómo ven que quedan en las fotos. De alguna manera, nuestra mirada se ha acostumbrado a ver el mundo a través de una pantalla, viajamos y miramos el mundo a través de nuestro teléfono móvil, íbamos a conciertos y los disfrutábamos mediante la pantalla mientras grabábamos vídeos para luego compartir. Las redes sociales se han convertido en el gran no-lugar, que el filósofo Mar Augé define como esos espacios donde el ser humano es anónimo, no vive y no se apropia de ellos (M. Augué, Los no lugares, espacios del anonimato: una antropologia de la sobremodernidad, 1992).

¿Nos llevará el uso y abuso de las redes sociales como espacios públicos, como no-lugares a la no-existencia? No obstante, debe señalarse cómo al mismo tiempo, parece vislumbrarse un resurgir del graffiti de firma con estética noventera en las calles de nuestras ciudades, quizá como una reacción a todo esto, como una nueva necesidad de apropiación del espacio físico, de re-habitar lo urbano. Quizá en el equilibrio entre la presencialidad tangible y la virtualidad hallemos nuestro ecosistema.

Foto: Calle de Jaén / © Laura Luque Rodrigo.

Doctora en historia del arte por la Universidad de Jaén, es actualmente profesora en la misma universidad. Ha trabajado en inventarios artísticos institucionales.

Ha participado en diversos proyectos relacionados con el arte contemporáneo, publicado múltiples artículos en revistas científicas y capítulos de libro; catálogos de exposiciones y libros.

Ha participado en una treintena de congresos nacionales e internacionales, e impartido conferencias en diversas instituciones nacionales e internacionales.

Realizó una estancia de investigación en la Pontificia Università Gregoriana de Roma y una estancia docente en la Universidad de Siena; recibió un premio de emprendimiento.

Es miembro del comité científico de varias revistas y es co-Coordinadora del Grupo de Arte Urbano ligado al GEIIC.

Pertenece al grupo Arquitecto Vandelvira (HUM 573). Además ha coordinado una veintena de actividades divulgativas, como cursos, ciclos de conferencias, mesas redondas, etc.

Más en esta categoría: « Razón de país Éxitos y fracasos »