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Menos filantropía y más derechos a las trabajadoras, Inditex


La llegada del COVID-19 ha cambiado por completo nuestras costumbres. Ya sera por imposición o por voluntad propia, hemos dejado de ir a comprar a grandes superficies. No es habitual salir a ver qué hay, y si tenemos que acudir a una tienda, generalmente, es porque necesitamos algo o porque no hemos conseguido encontrarlo en internet.

Los nuevos hábitos en las compras ha generado que empresas como Inditex, anuncien medidas contundentes de la compañía en España, donde cerrará tiendas y hará una reestructuración de su personal. Una empresa que ha generado 734 millones de euros de caja netos en el segundo trimestre de 2020. Las ventas online han aumentado un 74% superando el millón de pedidos al día.

El presidente de la empresa, Pablo Isla, señaló que "la recuperación y el fuerte desempeño operativo son fruto del trabajo, la implicación y la creatividad de todas las personas que integran Inditex". Y la verdad es que sí, que sus trabajadoras (la mayoría mujeres) se han dejado la piel.

Recuerdo perfectamente cuando, hablando con una trabajadora de Inditex me llamó la atención el miedo que tenían a denunciar públicamente que algunas de sus compañeras estaban dando positivo al COVID-19 y que aún así las demás tenían que seguir acudiendo a sus puestos de trabajo, aún habiendo estado en contacto con las que ya empezaban a estar ingresadas en el hospital.

El miedo a perder sus puestos de trabajo hizo que no denunciasen la situación en la que estaban teniendo que trabajar, con miedo a contagiarse y sabiendo que no se estaban respetando las medidas de seguridad entre ellas en algunos casos. Se jugaron la salud por mantener sus trabajos y ahora, la empresa del "filántropo" Amancio Ortega está, según denuncian los sindicatos, saltándose los acuerdos que tenía la empresa con sus trabajadoras. Parece que no se acuerdan tanto de la importancia de sus trabajadoras, de esa que hablaba el Señor Isla. El "exitoso" "Modo tienda", que permite al cliente tener la tienda en la palma de su mano, ha pasado a generar el "modo casa" para las empleadas, que se quedan sin trabajo.

El pasado mes de diciembre se anunció por parte de la compañía el cierre de unas 350 instalaciones en toda España, que finalizará en el mes de abril de este año. Serán 79 las tiendas que echen el cierre y esto afectará a 818 trabajadoras. Massimo Dutti cerrará 19 tiendas afectando a 132 trabajadoras. Zara/Lefties cerrará 18 tiendas, afectando a 350 trabajadoras. Oysho, 14 cierres y 79 trabajadoras. Stradivarius, 11 cierres y 91 trabajadoras. Bershka, 10 cierres y 100 trabajadoras. Pull & Bear 7 cierres y 66 trabajadoras. Este es el panorama que describe Fashinunited (https://fashionunited.es/noticias/retail/inditex-cerrara-79-tiendas-en-espana-hasta-abril-de-2021/2020122234235) .

En estos momentos la empresa está negociando con los sindicatos que representan a las trabajadoras, la mayoría mujeres. Por el momento, se ha hecho público que reina el desequilibrio en las negociaciones: algunas trabajadoras ya tienen asegurada su reubicación, y en otros casos, las indemnizaciones. Sin embargo, hay temor ante el hecho de que quienes mantengan sus trabajos deban tener que desplazarse muchos kilómetros, teniendo cambios de horarios y de jornada que puedan suponer un problema.

La semana que viene, Uterqüe será la primera tienda que cierre, en Santiago de Compostela y después, será Zara Home de As Cancelas, las tiendas Massimo Dutti de Ourense y Lugo irán a continuación. Precisamente, ayer en Galicia hubo una manifestación pública por el cierre de 23 establecimientos en la región. Las trabajadoras exigían, en plena ola de frío, una reubicación con garantías de calidad.

Lo mismo sucedía el pasado mes de octubre en Cádiz, cuando las trabajadoras salían a la calle protestando por el incumplimiento del acuerdo estatal de reubicación (https://www.diariodecadiz.es/cadiz/Inditex-maltratando-Cadiz-incumple-acuerdo-reubicacion_0_1514549126.html) . El acuerdo establece que las trabajadoras deberían ser reubicadas en puestos de trabajo que no estuvieran más lejos de 25 kilómetros que sean cerrados. Sin embargo, las trabajadoras recibían llamadas indicándoles que no había sitio para ellas ofreciéndoles jornadas de cuatro horas o el despido como única alternativa.

El pasado 26 de octubre UGT y CCOO consiguieron firmar un acuerdo con la empresa donde se daba prioridad al mantenimiento del puesto de trabajo durante la reorganización de los espacios comerciales. Sin embargo, según denuncian las trabajadoras que se manifiestan, esto no se está cumpliendo por el momento en algunos casos.

Los medios de comunicación raramente hablan de ello, y sin embargo sí que lo hicieron a todas luces con las donaciones tan maravillosas de Ortega, reconocido como "filántropo" por el gobierno y la oposición.

Una empresa como esta, que factura miles de millones al año no puede ser cómplice de la generación de desempleo en este país. Debería ser uno de los principales motores, un ejemplo de buenhacer con sus trabajadoras, un ejemplo al mundo de cómo se puede generar un emporio asegurando un trabajo digno a cientos de miles de personas. Esa imagen es la que debería dar el señor Ortega, que sería, en mi opinión, mucho más valiosa que la que vimos hace meses. Con el pago de impuestos en España y con el mantenimiento de los puestos de trabajo haría de mi una clienta de su firma, algo que me cuesta hacer desde que soy consciente de su forma de actuar en casos como los que ahora estamos viendo.

Licenciada en Derecho, Periodista y Analista política.