Mayorías: haciendo política
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Opinión
A pesar de que se aventuraba una legislatura accidentada por la falta de mayorías, y aunque todavía no podamos descartar inestabilidades fruto de esta cuestión, ya que la política española es convulsa desde hace años, no cabe duda de que se están sacando leyes, reformas y hasta los presupuestos generales del Estado sin grandes complicaciones, ni en situaciones extremas. Y eso, dentro de la gravísima crisis que estamos padeciendo, es un asunto para reflexionar y valorar.
Fuerzas distintas, antagónicas en muchos sentidos y con planteamientos que no parecen coincidentes en temas fundamentales se han puesto de acuerdo para dotar a España de, por fin, unos presupuestos nuevos, para afrontar una reforma educativa, y para aprobar una Ley para morir dignamente, entre los ejemplos más notorios de los últimos tiempos. ¿Por qué?
Buena pregunta, y que lleva aparejadas distintas respuestas e interpretaciones. Por nuestra parte, creemos que entre esas fuerzas que han sacado estas leyes ha cundido el sentido de la responsabilidad, mucho mayor del que nos tenían acostumbrados después de unos años convulsos. España, mejor dicho, los españoles y españolas no parece que estén para tolerar más vaivenes, líneas rojas, enfados, riñas, inmadureces de líderes, así como desplantes, con tintes melodramáticos, en la tribuna parlamentaria, en los medios o en las redes. Hay que gobernar, reformar y combatir la pandemia y la crisis. Es una buena noticia que nuestros políticos entiendan que es fundamental hablar, pactar y negociar, que eso es lo normal en casi toda Europa occidental, y que los tiempos de arrolladoras mayorías absolutas parece que se terminaron durante un tiempo.
Parece que las izquierdas, y algunas derechas de signo civilizado y moderado, están por esta labor, frente a una extrema derecha encastillada en su discurso apocalíptico, dedicada al combate sin tregua, y con el esperpento de una moción de censura hecha para glorificación propia y para poner en un brete a la otra derecha, y que terminó en un fracaso más que estrepitoso, porque se hizo el ridículo. Esperemos que esa otra derecha, la clásica, entienda que pactar es bueno o, al menos, hablar, negociar y no caer en las trampas donde cada día intentan meterla. Hasta los propios empresarios han entrado en las negociaciones con sindicatos y gobierno para sacar leyes y acuerdos durante estos meses.
A lo mejor, entre tanto horror y espanto descubrimos que el que no haya mayorías absolutas es buenísimo para España, a lo mejor, o por lo menos, hasta ahora, es más interesante, más fructífero, y más pedagógico para todos tener que buscar apoyos, sentándose a hablar, a ceder, a ofrecer alternativas, a matizar, y a dejar las líneas rojas en la papelera del rincón de las salas de negociación. Eso es hacer política, en el sentido más noble del término.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.